Un mundo globalizado, un mundo de migrantes
De los 6 mil millones y medio de habitantes del planeta solo 960 millones residen en países de desarrollo avanzado. Existen en India 35 ciudades con más de un millón de habitantes y otras 45 en China, de las que los occidentales dificilmente conocen el nombre. También de esta población lejana y de sus necesidades la mobilidad es, a su manera, una expresión. 1400 millones de personas viven con menos de dos dólares al día y 192 millones son los desocupados. Sólo en China son 400 millones los habitantes debajo de la línea de pobreza. Dividiendo la riqueza producida por el número de los habitantes, cada persona debería recibir anualmente 9250 dólares pero las cosas no están en estos términos: se va desde los 5200 dólares de los Países en vía de desarrollo a los 32600 de los países da desarrollo avanzado, de los 1100 dólares de África Subsahariana a los 27500 dólares de la Unión europea y a los 40750 dólares de Norteamérica.
De estas diferencias los flujos migratorios son un regulador, aunque no el único.
Estos datos de contexto ayudan a comprender porqué en el mundo hayan 191 millones de inmigrados, de los que 20 millones requeriendo asilo o refugiados, a los que se suman - según estimas - 30-40 millones en situación irregular y 600-800 mil personas víctimas de la trata. El flujo migratorio se volverá aún más intenso cuando los migrantes de las áreas a mayor presión demográfica (entre las que se encuentra el África Subsahariana) despondrán de mayores medios para moverse y subtraerse así al actual estado de desesperación. La necesidad de promover mayormente el desarrollo in loco, que constituye una inversión a largo término, deja en ser la necesidad de los flujos migratorios, que representan una válvula de desahogo indispensable de un contexto de globalización.
Los Estados Unidos son el primer protagonista de este escenario no solamente en el plano productivo sino también como área de máxima inmigración.
También la China está entre los principales protagonistas del nuevo mundo globalizado, con la difusión de sus productos y con una colectividad de 34 millones de personas en el exterior, que aseguran remesas para 21.3 mil millones de dólares al año.
Italia se inserta en dicho contexto no solamente por la exportación de sus productos, sino también por el hecho de que en el exterior viven más de 3 millones de ciudadanos italianos y más de 60 millones de horiundos, y también por haberse vuelto ya desde decenios un área de gran inmigración con un ritmo de aumento sensiblemente sostenido. Como evidenciado en la presentación del "Reporte Italianos en el Mundo", la mobilida, en vez de ser un condicionamiento negativo, debe ser considerado un factor de afirmación.
Europa y la inmigración: necesidades y temores
A finales del 2004 los ciudadanos extranjeros en los 25 Estados miembros de la Unión, excluyendo aquellos que ya han adquirido la ciudadanía, han resultado ser 26 millones y 61 mil sobre una población de 457 millones de habitantes y una incidencia poco superior al 5%, con puntas del 9% en Alemania y Austria, del 8% en España, del 5% en el Reino Unido y en Francia y superior al 4% en Italia (cuota que ha subido, según el Dossier, al 5.2% el año sucesivo).
La Unión Europea se presenta así como un área de alta concentración de inmigrados, cuya presencia constituye una necesidad demográfica, porque el Viejo continente, aunque está prevista una inmigración neta de 40 millones de personas, en el 2050 verá de todas formas disminuir de 7 millones de unidades la población en su complejo y de 52 millones de unidades la población en edad laboral.
No obstante estas implicaciones cuantitativas y la larga experiencia histórica por haber sido una gran área de éxodo hasta la segunda guerra mundial, la Unión Europea está viviendo un comportamiento tormentado sobre la inmigración y esto ha influído, sea en Francia que en Holanda, sobre la no aceptación de la constitución europea. Está constitutiva de la idea de Europa Unida la libertad de viajar y de trabajar (53% de los entrevistados: Eurobarometro 2006), aunque se haya efectivamente movido solamente el 1.5% de los ciudadanos de la UE a 25, percentual que ha quedado invariada en los últimos 30 años. Esto rinde indispensable el aporte de la mano de obra inmigrada, que sin embargo está interconexa con el miedo de una invasión y del dumping social.
Con dificultad ve la luz una normativa común en materia de inmigración y el acuerdo parece posible sólo para alguna categorías específicas (como, por ejemplo, para los trabajadores altamente calificados). Ni siquiera el amplio debate que siguió al "Libro verde sobre la inmigración" (enero 2005) ha desbloqueado la situación y las soluciones son encuadradas diferentemente por el Centro-Norte de Europa y por Europa mediterránea que tiene contacto directo con las áreas de éxodo. El trabajo negro sigue siendo en larga medida un regulador del mercado mientras la acción de los traficantes acaba frecuentemente con la muerte de migrantes, no importa si via tierra o via mar: según la Ong United han sido alrededor de 5000 los muertos de frontera en el último decenio.
Las normas restrictivas sobre la libre circulación a extenderse a los nuevos Estados miembros han mostrado la dificultad de la Unión a absorber el alargamiento, que además espera ser completado con la inclusión de Rumanía y Bulgaría, y a enfrentar de manera no emarginante la relación con los demás Estados confinantes. A título de ejemplo ha de señalarse Ucraina, un país en el que se concentra el 70% del tránsito irregular, destinado a volverse área de gran éxodo y probablemente también el primero en Italia por número de proveniencias.
Italia en el panorama migratorio internacional
El número de los inmigrados regulares en Italia ha casi alcanzado el de los emigrados italianos en el mundo. Según la estima del Dossier Caritas/Migrantes los inmigrados son 3,035,000 a finales del 2005: a éste resultado se llega teniendo en cuenta los datos registrados por el Ministerio del Interior, por el número de menores y de una cuota de permisos de residencia en fase de renovación.
Italia se coloca, así, junto a los grandes países europeos de inmigración: Alemania (7,287,980), España (3,371,394), Francia (3,263,186) y Gran Bretaña (2,857,000). El aumento de los inmigrados en Italia en el 2005 se debe sea a las nuevas llegadas (187,000) que al nacimiento de hijos de ciudadanos extranjeros (52,000). En el próximo futuro debe tenerse en cuenta un aumento aún más relevante, como han demostrado los 485,000 pedidos de trabajo presentados en el mes de marzo 2006, para fruir de las cuotas establecidas por el Decreto Flujos (170,000, por lo que casi tres veces inferiores a las necesidades). Si se tiene en cuenta el deficit demográfico italiano y la presión de los países de origen, es realistico estimar el impacto en entrada de alrededor de 300 mil unidades al año.
Cada 10 extranjeros, 5 son europeos, 2 africanos, 2 asiáticos y 1 americano. Hace 30 años eran euroamericanos 9 sobre 10. En 1970 los comunitarios en proveniencia de los 10 Estados miembros de entonces eran 4 sobre cada 10 presencias, hoy es comunitario solamente 1 sobre cada 10 no obstante la ampliación de la Unión a 25.
Los residentes de los países de Europa del Este son alrededor de 1 millón: los grupos principales son, entre los extracomunitarios, el albanés y el ucraino; entre los comunitarios, el polaco; entre los Estados que están por entrar en la UE, el rumeno (que es en absoluto el más numeroso). Entre los continentes, para África el primer grupo es aquel de Marruecos, para Asia el chino y el filipino, para América el peruano y el estadounidense. Desde Latinoamérica, en particular de Uruguay y Argentina, hay un flujo de horiundos italianos que son van formalmente como turistas, para completar la prática relativa a la adquisición de la ciudadanía italiana por ascendencia, para después moverse sucesivamente a España donde los italianos son 56,000, por lo general originarios de América del Sur.
EL CONTEXTO ITALIANO
Inmigración e insediamiento territorial
Es del 5.2%, la incidencia de los inmigrados en la población italiana, con 1 inmigrado cada 19 residentes (1 cada 14 en el Centro y Noreste, 1 cada 16 en el Norte, 1 cada 15 en el Centro). En diez años la incidencia será duplicada y serán superados los valores que hoy existen en Alemania y Austria. Las provincias con mayor tasa de incidencia de la población extranjera son: Prato 12.6%, Brescia 10.2%, Roma 9.5%, Pordenone 9.4%, Reggio Emilia 9.3%, Treviso 8.9%, Firenze 8.7%, Modena 8.6%, Macerata y Trieste 8.1%.
Los inmigrados están difundidos en todo el país, aunque de manera diferenciada: Norte 59.5%, Centro 27% y Meridión 13.5%. La tendencia en acto privilegia cierto deflujo de los comunes capoluogo, porque aquellos de la cintura metropolitana satisfecen mejor las exisencias habitativas de los nuevos llegados: esto se releva también por la hubicación de las casas adquiridas por los inmigrados en 2005 en Roma (12,000) y en Milán (9,900).
Roma y Milán detienen, respectivamente, el 11.4% y el 10.9% de la población extranjera y todo deja entender que en poco tiempo será quitado el primato que Roma ha detenido desde el comienzo de la inmigración. Es un hecho que la Lombardía ya es la primera región, porque acoge por sí misma casi un cuarto de toda la población extranjera.
La mayoría de los permisos de residencia tien caracter estable, por lo que 9 sobre 10 inmigrados están presentes por trabajo (62.6%) y por familia (29.3%), a los que se agregan otros motivos también interconexos con cierta estabilidad de la residencia (motivos religiosos, residencia electiva, cursos plurienales de estudio).
La diversidad de los lugares de origen determina la co-presencia de muchos credos: cristianos (49.1%), musulmanes (33.2%), religiones orientales (4.4%). Son 1 millón y medio los cristianos provenientes de otros países, con católicos y ortodoxos que casi se equivalen (alrededor de 660,000 unidades cadauno). Están después 1 millón de musulmanes, y entre 50 y 100 mil induistas y budistas, además de 350,000 no creyentes o clasificables en las religiones ante mencionadas.
Los inmigrados que ya han madurado 5 años de residencia son, según la estima del Dossier, 1 millón 200 mil mientras los ciudadanos no pertenecientes a la Unión Europea titulares de papel de residencia son solamente 396,000, así repartidos por áreas de origen: Europa del Este 125,408, Africa del Norte 109,461, Asia 79,259, otros países africanos 51,124, América Latina 27,768. Entre los grupos nacionales están primeros Marruecos (71,818: 3 titulares cada 10 residentes), Albanía (57,107: 2 sobre 10) y Rumanía (19,547: 1 cada 10). En Bolzano el 46,6% de los residentes obtuvo el papel de residencia, en Cagliari solamente el 10%. Esta categoría de personas establemente insediadas está, naturalmente, destinada a aumentar.
Inmigración y aspectos demográficos
En Italia la inmigración se volverá siempre más el único factor de crecimiento demográfico que pueda poner remedio a la prevalencia de los decesos sobre los nacimientos. Los ultrasesentacinquenes se volverán a mitad siglo más de un tercio de los residentes y, respecto a la población en edad laboral que se va a reducir notablemente (será activo apenas 1 sobre 2 en vez de 2 sobre 3 como ocurre actualmente), inciderán para el 66% (actualmente inciden para el 28.9%).
Los inmigrados son en Italia una población joven, concentrada por el 70% en la franja de edad 15-44 años (solamente el 47.5% de los italianos, sin embargo, se coloca en dicha franja).
Entre los inmigrados prevalecen las personas casadas (52.7% del total de las presencias), aunque frecuentemente han quedado en patria los hijos y el cónjuge, como atesta el fuerte flujo de reconjungimientos (100 mil por año). Se encuentra una sustancial paridad entre hombres y mujeres (éstas siendo el 49.9%), las que en algunas regiones, como el Lazio y la Campania, son la mayoría por la creciente necesidad de su presencia en los servicios a la familia y a las personas.
La fecundidad es la más alta entre las mujeres extranjeras, en media con 2.4 hijos (4 por las de Maruecos, 1.7 por las de Polonia y Rumanía y sólo 1.25 por las mujeres italianas).Los ciudadanos extranjeros, de los que en el 2005 han nacido 52,000 niños, han incidido por el 9.4% sobre los nuevos nacimientos. Entre las inmigradas hay más divorciadas respecto a las italianas (2.5% respecto al 1.7%) y también ésta es una señal, que, unidamente a las más frecuentes condiciones de desamparo social, la maternidad y la familia son experiencias por ellos vividas de manera más problemática.
Los menores son 586 mil, alrededor de una quinta parte de la población extranjera, una incidencia mayor respecto a aquella que se puede ver entre los italianos. Ellos han conocido casi una duplicación en 5 años (en el 2001 eran 326,101) y en más de la mitad de los casos (56%) se trata de personas nacidas en Italia.
Los estudiantes con ciudadanía extranjera son 424.683 (a.s. 2005-2006) y en dos años superarán abundantemente el medio millón: ellos inciden mediamente por el 4.8% sobre el total de la población estudiantil, con puntas del 6% sobre los inscritos en la enseñanza primaria (4 sobre 10 están concentrados en este grado de enseñanza y solamente 2 sobre 10 en la secundaria). Hay, por así decirlo, regiones y provincias "anticipadoras" del futuro con una incidencia de estudiantes extranjeros notablemente más alta: 8-9% en Umbria, Lombardía, Veneto, Marche y 12% en Mantova, Piacenza y Reggio Emilia, mientras en algunos pequeños países del Centro-Norte la incidencia es superior hasta al 50% de los inscritos. Los hijos de inmigrados han encontrado en la escuela un ambiente favorable, pero quedan por enfrentar de manera más adecuada los obstáculos que probocan retrazos en su carrera escolar.
Inmigración y aspectos laborales
Según las previsiones Eurostat/Istat, los jóvenes trabajadores italianos (15-44 años) disminuirán de 1,350,000 unidades en el 2010 y de 3,209,000 unidades en el 2020, mientras aquellos más ancianos (45-64 años) aumentarán de 910,000 unidades en el 2010 y de 1,573,000 unidades en el 2020.
Este andán explica porqué los trabajadores inmigrados están ejerciendo un peso creciente sobre el mercado laboral: 1 cada 10 ocupados ha nacido en un país no perteneciente a la Unión Europea (1,763,952 sobre 17,399,586 según la banca de datos Inail).
Los inmigrados inciden por un sexto sobre el total de los empleos anuales (727,582 sobre 4,557,871 comprensivos en el 2005) y esto demuestra también la extrema mobilidad de estos trabajadores, de los que alrededor de la mitad debe renovar anualmente el contrato laboral (entre los italianos "solamente" 1 sobre 4).
En 2005 han sido empleados por primera vez en el mercado ocupacional italiano 173,000 nuevos trabajadores inmigrados: se trata por lo general de personas llegadas del exterior y, en parte, también de familiares ya resientes en Italia (conjuges y menores) que han sido insertados. Las asunciones en 2005 han ocurrido por el 9.2% en agricultura, por el 27.4% en la industria y por la sobrante cuota en los servicios. Los sectores
prevalentes son la informática y los servicios a las
empresas (16.1%), las costrucciones (13.6%), los hoteles y los restaurantes (11.9%), las actividades desarrolladas para las famillas (10.2%) y la agricultura (9.2%).
Como tatestado por el Censimiento, los inmigrados tiene un livel de educación satisfactor comparativamente más alto respecto a los italianos. Aquellos que no han tenido suficientes oportunidades formativas, tratan de recuperar y son 120.000 los adultos inscritos a los cursos de educación para adultos (un cuarto del total de los inscritos).
Son titulares de hacienda 130.969 ciudadanos extranjeros (por lo tanto, no nacidos en el exterior, condición que se verifica también para un cierto número de italianos rempatriados). Los emprendedores inmigrados, aumentados del 38% respecto al 30 de junio 2005, están concentrados en sectores de la edilicia y del comercio y están caracterizados por la creciente implicación de las mujeres. La incidencia del trabajo autónomo sobre el total de los permisos, que es en media del 7%, es más alta en algunos contextos territoriales (Nuoro 25.2% y Sardinia 20.2%, Calabria 12.7%, Florencia 13.1% y Prato 12.0%, Toscana 9.8%) y por algunos grupos nacionales (Senegal 19.3%, Egipto 11.9%, Algería 10.5%, India 7%).
Los inmigrados, así como ocurre en toda Europa, también en Italia ganan menos, como resulta por la banca de datos del INPS: sus retribuciones son mediamente equivalentes a la mitad de aquellas de los italianos, también por causa de su empleo discontínuo. Notables las diferencias también en consideración del género, del lugar y del sector de trabajo. No es suficiente, por lo tanto, la regularidad a salvar de la necesidad, sino bien peor es la situación en el caso de los irregulares.
La partecipación sindical sigue siendo muy elevada: son 526,320 los inmigrados inscritos respectoal total de 5,776,269 trabajadores sindicalizados. Es así exprimida la necesidad de estar mejor tutelados en el plano del reconocimiento de la profesionalidad, de los derechos contratuales y de la prevención (en el 2005 se han verificado 110,782 casos de infortunio, 1 cada 16 inmigrados, de los que 138 mortales).
Inmigración y convivencia: aspectos positivos
La evolución de la normativa y de las políticas en tema de inmigración ha sido en Italia muy controvertida, especialmente por una accentuada contraposición entre las facciones políticas. No obstante no se puede negar que, frente a notables carencias, se han cumplido pasos hacia adelante.
Los mismos inmigrados tienen un comportamiento realístico, pero al mismo tiempo positivo y colaborativo, como resulta de los resultados de diferentes indágenes en el campo.
Antes que todo se trata de personas que, aunque debiendo operar en condiciones más desamparadas, logran frecuentemente superarlas, mostrándose una componente dinámica también en el mercado del consumo. El 91% de los inmigrados tiene celular, el 80% posee televisor, el 75% envia remesas a la patria, el 60% posee una cuenta de banco, el 55% es proprietario de un vehículo, el 22% posee computadora; los inmigrados inciden por el 5.3% sobre el total de los titulares de licencia de conducir automovilística (1,890,000 complesivamente, de los que 330,000 nuevos adquirientes en el 2005, un cuarto de todos los inscritos ese año en la escuela de manejo). No maravilla, por lo tanto, que 8 sobre 10 crean haber mejorado su vida después de su llegada a Italia.
El de la casa es desde siempre un problema espinoso. Alrededor del 12-15% de los inmigrados lo ha resuelto volviéndose propietario del inmueble en el que vive (506,000 personas según la estima más alta). Han sido 116 mil aquellos que han adquirido una vivienda en el 2005 (el 14,4% de los adquirientes totales y hasta el 20% en Roma), mientras el 72% vive en casas alquiladas.
La normativa italiana sobre la inmigración dedica una gran atención a la mediación cultural como actividad en grado de unir armoniosamente a los italianos y los recién llegados. Los mediatores culturales, en prevalencia inmigrados, son alrededor de 2,400 (estima Creifos), por tres cuartos mujeres. En 4 casos sobre 10 poseen un título universitario y han seguido un curso para poderse insertar en el trabajo de la mediación, casi siempre precario, en prevalencia esplicado en los servicios educativos y sanitarios. Por el momento se requiere una más atenta valorización de las fuerzas en campo, en términos sea de utilizo que de retribución, y en prospectiva es auspicable una transformación en el interior, para que sean las mismas estructuras públicas y sociales a prepararse para ser intrínsecamente interculturales.
La ley regional sobre la inmigración del Friuli Venezia Giulia (n. 5/2005) prevee el derecho de los inmigrados a partecipar a concursos públicos y esta impostación, aún debatida, necesita ser generalizada con el fin de que los "nuevos ciudadanos" no se sientan excluidos.
Para los que requieren asilo y los refugiados, aunque aún no hayan sido hechos pasos hacia adelanto con la aprovación de una ley orgánica, ha sido reforzado el Sistema de protección curado por el Anci por cuenta del Ministerio del Interior. El Sistema dispone de 2,200 sitios, más otros 800 en Roma y Milán que en el 2005 han permitido acoger 4,654 personas. Se trata de una red que ha involucrado capilarmente a los entes locales: 78 municipios, 55 provincias y 15 regiones.
Inmigración y convivencia: aspectos problemáticos
Son deficitarias las condiciones de insertamento y las de partecipación: 6 inmigrados sobre 10 quisieran tener el derecho de votar, mientras para 1 sobre 5 la mayor preocupación consiste en hallar casa y trabajo. La prioridad de estas exigencias es confirmada también por las relevaciones de la red de los centros de escucha de la Caritas, solecitados en 6 casos sobre 10 por cuestiones de rédito y trabajo y en 3 casos sobre 10 por exigencias habitativas. Desde siempre además existen quejas en materia de adquisición de la ciudadania, sea por las restricciones de la ley que por su aplicación burocrática.
Las carencias halladas no reguardan solamente la normativa o las oficinas públicas sino también diferentes aspectos de la convivencia social. En el 2005 han sido señalados a la Oficina Nacional Antidiscriminaciones Raciales (Unar) 867 casos de descriminación, concentrados especialmente en el Centro-Norte. Las denuncias han venido en mayoría de los africanos (37.6%) porque para ellos actúa de catalizador el color de la piel. Las discriminaciones involucran varios aspectos de la vida cotidiana, desde el trabajo (28.4% con problemáticas concernientes generalmente el acceso al mercado y el mobbing) a la vivienda (20.2%).
El 40% de los italianos considera que los inmigrados sean mayormente involucrados en actividades criminales: un perjuicio preocupante aunque menos difundido que en otros países (Alemania y Gran Bretaña). Entre las 549.775 denuncias (2004) presentadas contra personas notas, aquellas en contra de ciudadanos extranjeros han sido en media el 21.3% (117,118), con valores muy elevados en diferentes ciudades del Norte (40% en Bologna, Verona, Florencia, Padova). Los reatos más recorrientes son aquellos contra el patrimonio (mas de un tercio del total) y aquellos contra la persona (un quinto del total). Para algunas nacionalidades las denuncias están en disminución (albaneses, por ejemplo), para otras han aumentado (rumenos). De los 20,000 detenidos extranjeros han beneficiado del indulto reciente más de un tercio del total (7,709 detenidos). El problema de la seguridad es inegable y preocupa a los mismos ciudadanos extranjeros, pero no autoriza a transformar a los inmigrados residentes en delincuentes, mucho más si ellos inciden solo por un décimo en las denuncias presentadas.
Cientos de miles de personas extranjeras se encuentran en condición de desamparo habitativo (hasta 860,000 según recientes estimas) o por lo menos de "precariedad anagráfica", por motivos inmobiliarios (alrededor de 250,000 según la estima del Dossier), es decir legalmente residentes pero imposibilitados a inscribirse como residentes del municipio porque con problemas de alojamiento inadecuado. Es positivo que 14 leyes regionales sobre la inmigración hayan mencionado el problema de la casa, mientras no lo es el hecho que solamente 4 hayan creado concretamente políticas habitativas.
Los 7,583 menores no acompañados, provenientes por lo general de Rumanía, Marruecos y Tunisía, arriezgan volverse clandestinos al décimo-octavo año de edad y las medidas para su insertamiento, como auspicado en un reporte del Anci, requerirían ser perfeccionadas: han sido 346 los municipios que han declarado haber tomado en carga menores extranjeros no acompañados. Parte de los menores está representada por Rom y Sinti que viven en anacronísticos campos parada.
Comparativamente con los demás países europeos es aún poco lo que se hace por los refugiados requeriendo asilo. Desde la inserción especial curada por el Unhcr resulta que, en el 2005, las preguntas pervenidas han sido 9,346, las examinadas 14,651 y las reconocidas, o de toda forma resueltas con protección, 5,266 mientras los refugiados insediados en Italia son complesivamente alrededor de 20,000.
La población Rom y Sinti, por más de la mitad constituída por ciudadanos italianos, cuenta alrededor de 150,000 unidades. 13,000 son los menores inscritos a escuelas, pero con una tasa de frecuencia no satisfactoria. El error más radical, lamentado por la Opera Nomadi, es aquel de concepir esta población destinada a vivir en los campos, de los que son bien conocidas las carencias.
Es aún reducido, en un mundo caracterizado por la globalización, el número de estudiantes extranjeros inscritos en las universidades: 38,000 sobre 2 millones y 300 mil estudiantes del exterior por el mundo (dato del 2004). Se trata de una presencia modesta frente a la cuota del 10-12% sobre total mundial de Gran Bretaña, Alemania y Francia. Además, han sido carentes también las becas disponibles en favor de estudiantes de países en vía de desarrollo. En el año académico 2004-2005 las inmatriculaciones han sido 8,758 y los laureados4,438.
Es aún insuficiente el Fondo para la inmigración y, aunque en el 2006 haya avanzado a 775 millones de euro contra los 518 millones del 2005, queda todavía aún inferior a los mil millones de euro estanciados en el 2004; además, éste ha confluído en el de las políticas sociales sin vínculo de destino, por lo que no está asegurado su uso para los inmigrados. Estos fondos son otorgados por el Gobierno después que las Juntas regionales comunican el programa trienal para actuar con el concurso de las Provincias y de los Municipios, programas a los que el Dossier Caritas/Migrantes ha dedicado un capítulo de análisis también con el fin de incentivar una reflección más amplia sobre un tema tán crucial.
EL CONTEXTOTERRITORIAL
Los datos estatísticos de caracter nacional son indispensables para una visión de conjunto del fenómeno migratorio en Italia y para su confrontación con lo que ocurre en otros países. Este conocimiento debe sin embargo ser completado con el del fenómeno migratorio a nivel regional y también provincial. Es por esto que el Dossier Caritas/Migrantes, valiéndose de su red de redactores, publica desde varios años los reportes regionales sobre la inmigración y pone a disposición numerosos esquemas estatísticos desagregados a nivel local.
Un conocimiento más profundo comporta también que de una simple aproximación de datos y de la percepción de los diferentes valores numéricos y percentuales se logre pasar a una evalucación ponderada de las diferencias. Es así posible leer de alguna manera la "calidad" de los procesos de integración en acto e instruir una útil confrontación con respecto al andamiento medio nacional, que permite individuar realizaciones positivas y lacunas a rellenar, con la preocupación de comprender las razones de lo que ocurre y programar a lo mejor. El CNEL, con el que el Dossier colabora para la elaboración del Reporte sobre los índices de interrogación territorial de los inmigrados, conduce esta investigación ya desde cinco años y la ha comprendido en este sentido constructivo.
Son utilizados para este propósito 21 indicadores estatísticos, desuntos de fuentes atendibles y escogidos entre los más adaptos a disposición, repartidos en tres índices:
-índice de polarización: mide la capacidad de cada territorio de atraer y mantener en su interior la población extranjera presente a nivel nacional;
-índice de estabilidad social: mide el grado de radicamento y la calidad de la inserción de los inmigrados en el tejido social local;
-índice de inserción laboral: mide el grado y la calidad de la partecipación de los extranjeros al sistema ocupacional local.
Un índice sintético de integración, construido sobre resultancias de estos tres índices específicos, mide el potencial de integración de cada contexto territorial italiano respecto a los demás.
En el Dossier 2006, antes de introducir los capítulos regionales, son reportados en particular los resultados del IV Reporte CNEL que contienen indicaciones precisas sobre la metodología adoptada, sobre las graduatorias territoriales obtenidas y sobre las razones de abajo, ofreciendo así una fotografía de conjunto sobre las especificidades territoriales: desde las estrategias de convivencia de los pequeños contextos, como el Molise y la Basilicata, a los más complejos problemas de integración con los que se confrontan las regiones con grandes contextos urbanos.
El propósito es de trasponer esta confrontación articulada sobre los indicadores de integración también a nivel transnacional y por esto, en el ámbito del programa comunitario INTI, ha sido activado un proyecto con dos países de nueva inmigración (España y Portugal) y dos de vieja (Francia y Gran Bretaña).
LAS INDICACIONES DEL REPORTE
CARITAS/MIGRANTES
El eslógan "mas allá de la alternancia" sirve a llamar la atención sobre la inmigración, un tema sociedario tán relevante sobre el que es oportuno evitar posiciones perjuiciales, análisis superficiales o soluciones inadecuadas. Su dimensión estructural se debe a razones demográficas y ocupacionales, que harán sentir siempre más su peso. El Population Reference Bureau de los Estados Unidos ha recientemente subrayado que Italia está ya al segundo lugar después de Estados Unidos por lo que compete al crecimiento de la población inmigrada.
El comportamiento, muchas veces negativo, que se halla sobre la inmigración, es reconducible también al hecho de que este fenómeno se inserta en un contexto ya en parte comprometido e incide sobre la carga administrativa de las oficinas públicas, sobre la disponibilidad de las viviendas, sobre los servicios sociales, sobre los transportes, en resumen sobre la convivencia en su complejo, por lo que la abertura a la inmigración debería comportar al mismo tiempo mayores inversiones para acoger a los inmigrados.
Las cosas no han ido en la justa dirección, porque más de la mitad de los inmigrados ha llegado a la situación de legalidad a través de la anticámara de la irregularidad y esto por diferentes razones: falta de flexibilidad en la conexión de la pregunta con la oferta de tra bajo, actuación excesivamente rígida de las normas de contenimiento de los flujos irregulares, lentitud en la modífica de disposiciones legislativas y administrativas que se han revelado inadecuadas.
Todos deben ser más concientes de que la gestión de la inmigración se articula en un conjunto de derechos y de deberes. Por un lado es justo pedir a los recién llegados la adhesión a nuestro patrimonio sociedario, por el otro es indispensable seleccionar los contenidos sustanciales a proponerse para la aceptación (valores constitucionales, derechos fundamentales de la persona, modelo de sociedad láica respetuoso de todas las religiones) y estár en disposición de reconocer a los inmigrados el respecto de sus culturas y derechos más amplios. En esta óptica la normativa vigente necesita con urgencia de diferentes numerosos "cortes de revisión", que pueden así resumirse:
§
esbeltar los adempimientos administrativos derivantes de la normativa sobre la residencia de los inmigrados;
§
ampliar los recursos financieros destinados a las políticas migratorias, con particular referencia a las medidas para la inserción y la integración:
§
determinar cuotas anuales realísticas para el ingreso de nuevos trabajadores calificados;
§
reconsiderar las modalidades de ingreso en el mercado ocupacional completando la llamada nominativa con la esponsorización y la venida por la búsqueda del sitio de trabajo;
§
subordinar siempre las medidas de contenimiento de los flujos irregulares a la cláusula del respeto de los derechos humanos, sea en los centros de permanencia temporánea que en la ejecución de los rempatrios;
§
favorecer la partecipación de la colectividad inmigrada a la vida social y civil a través de organismos de consultación en los entes locales y también a través de la atribución del derecho al voto administrativo para aquellos que han adquirido el papel de residencia;
§
sostener la vida familiar de los inmigrados, facilitando los reconjungimientos y evitando en el futuro esperequaciones por lo que compete al sostén de los recién nacidos y la asistencia social;
§
valorizar la consultación y la colaboración del mundo asociativo y social interconexo con la inmigración;
§
ampliar la recuperación de las personas víctimas de una trata también con la inclusión de nuevas categorías y una más célere emisión de permisos de residencia;
§
pervenir a una normativa sobre el derecho de asilo que ofrezca plena aprovación al dictado costitucional:
§
empeñarse a nivel comunitario para hacer prevalecer direcciones menos restrictivas y más respondientes también a las específicas exigencias italianas.
El Dossier entiende, como siempre, ser ayuda para mejor focalizar los varios aspectos de la inmigración y para intervenir más miradamente y adecuadamente sobre ellos. Por lo tanto, Caritas y Migrantes auspican que todas las facciones políticas condividan la necesidad de superar la lógica de la emergencia y del orden público en favor de una impostación más adecuada, que se haga cargo de las reformas necesarias, incluyendo aquella sobre la ciudadanía. Las palabras de orden a hacerse valer son: no más invsión sino convivencia, no más emarginación sino partecipación, no más extraneidad sino ciudadanía.
Caritas y Migrantes, en fin, además de recomendar a los cristianos un testimonio inspirado al nuncio evangélico, solicita la colaboración en campo social con todas las personas de buena voluntad y el diálogo con los creyentes de otras religiones para evitar que la sociedad láica sea entendida de manera tal que mortifique el sentido religioso.
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