EL VOCABLO génesis significa “origen” o “nacimiento”. Es un nombre apropiado para un libro que relata cómo vino a existir el universo, cómo se preparó la Tierra para ser habitada por los seres humanos y cómo llegó el hombre a residir en ella.
    Moisés lo escribió en el desierto de Sinaí, y posiblemente lo terminó en el año 1513 a.E.C.

    El libro de Génesis nos dice cómo era el mundo antes del Diluvio, lo que sucedió cuando empezó la era postdiluviana y la relación de Jehová Dios con Abrahán, Isaac, Jacob y José. Este artículo analizará algunos puntos destacados de Génesis 1:1-11:9, es decir, aproximadamente hasta el momento en que Jehová empezó a tratar con el patriarca Abrahán.

    Las palabras de apertura de Génesis, “en el principio”, se remontan a miles de millones de años atrás. Los acontecimientos que tuvieron lugar durante los seis “días” creativos, es decir, los períodos de obras creativas especiales, se describen tal como los hubiera visto un observador humano que hubiera estado presente en la Tierra. Dios crea al hombre hacia el final del sexto día. Aunque el Paraíso no tarda en perderse debido a la desobediencia del hombre, Jehová da esperanza.
    De hecho, la primera profecía bíblica alude a una “descendencia” que eliminará los efectos del pecado y magullará a Satanás en la cabeza. (Génesis 3:15)

    Durante los siguientes dieciséis siglos, Satanás logra apartar de Dios a todos los seres humanos con excepción de unos cuantos fieles, como Abel, Enoc y Noé. Por ejemplo, Caín asesina a Abel, su hermano justo.
    “Se [da] comienzo a invocar el nombre de Jehová”, al parecer de manera profana. Reflejo del espíritu violento de su tiempo es el poema que compone Lamec, en el que dice que mató a un joven, supuestamente en defensa propia. Las condiciones empeoran cuando algunos desobedientes hijos angélicos de Dios se casan con mujeres y engendran una prole de gigantes violentos llamados nefilim.
    Sin embargo, el fiel Noé construye el arca y valerosamente advierte a las personas del inminente Diluvio, y tanto él como su familia se salvan de aquella destrucción.


    Respuestas a preguntas bíblicas:

    1:1.
    El origen del universo - La Biblia y la Ciencia

    En 1978, el astrónomo Robert Jastrow escribió: “Ahora vemos que la prueba que presenta la astronomía conduce a un punto de vista bíblico del origen del mundo. Los detalles difieren, pero los elementos esenciales en el relato astronómico y en el relato bíblico de Génesis son iguales: la cadena de los sucesos que culminaron en la aparición del hombre comenzó repentina y bruscamente en un momento específico en el tiempo, en un instante de luz y energía” (God and the Astronomers [Dios y los astrónomos], Nueva York, 1978, pág. 14).

    ¿Corresponde el Jubileo al período que sigue a la semana creativa de 49.000 años? - Génesis 1:1
     

    1:16.
    ¿Cómo produjo Dios la luz el primer día si las lumbreras no se hicieron hasta el cuarto día?

    El verbo hebreo traducido “hacer” en el versículo 16 no es el mismo que el que se vierte “crear” y “creó” en los versículos 1, 21 y 27 del capítulo 1 de Génesis. “Los cielos”, que incluían las lumbreras, se crearon mucho antes de que siquiera empezara el “día primero”. Pero su luz no llegaba hasta la superficie terrestre. En el día primero “[llegó] a haber luz” porque la luz difusa atravesó el manto de nubes y se hizo visible en la Tierra, y la rotación de nuestro planeta causó la división entre el día y la noche (Génesis 1:1-3, 5). Las fuentes de dicha luz aún permanecían invisibles desde la Tierra. Ahora bien, durante el cuarto período creativo se produjo un cambio notable, pues el Sol, la Luna y las estrellas empezaron a “brillar sobre la tierra” (Génesis 1:17). “Dios procedió a hacer[las]” en el sentido de que ya se podían ver desde la Tierra.

    1:24-26.
    ¿A qué supuesta inconsecuencia en los primeros dos capítulos de Génesis señalan algunos?

    En Génesis 1:24-26 la Biblia indica que los animales fueron creados antes del hombre. Pero parece que en Génesis 2:7, 19, 20 dice que el hombre fue creado antes de los animales. ¿A qué se debe la discrepancia? A que los dos relatos de la creación consideran el asunto desde dos puntos de vista diferentes. El primero describe la creación de los cielos y la Tierra y todo lo que hay en ellos. (Génesis 1:12:4.) El segundo se concentra en la creación de la raza humana y su caída en el pecado. (Génesis 2:54:26.)
    El primer relato se ha construido cronológicamente, dividido en seis “días” consecutivos. El segundo está ordenado según la importancia de los asuntos. Después de un breve prólogo, este relato lógicamente pasa de inmediato a la creación de Adán, puesto que él y su familia son el asunto que se considera. (Génesis 2:7.) Luego se va introduciendo otra información según parece necesaria. Aprendemos que después de su creación Adán iba a vivir en un jardín en Edén. Por eso, entonces se menciona el plantamiento del jardín de Edén. (Génesis 2:8, 9, 15.) Jehová le dice a Adán que ponga nombre a “toda bestia salvaje del campo y toda criatura voladora de los cielos”. Por eso, llega el tiempo de mencionar que “Jehová Dios estaba formando del suelo” todas aquellas criaturas, aunque la creación de ellas había empezado mucho antes de que Adán viniera a la existencia. (Génesis 2:19; 1:20, 24, 26.)

    1:26.
    ¿Cómo se hizo al hombre a la imagen y semejanza de Dios?

    La forma de Dios es desconocida por el hombre (Deuteronomio 4:15-20). Pero el hombre fue hecho a la imagen y semejanza de Jehová en el sentido de que fue dotado de atributos divinos, como la justicia, la sabiduría, el poder y el amor (Deuteronomio 32:4; Job 12:13; Isaías 40:26; 1 Juan 4:8). Puesto que el Hijo de Dios, la Palabra, también posee esas cualidades, Jehová apropiadamente le dijo: “Hagamos un hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza”. (Juan 1:1-3, 14.)

    ¿Está mal comer carne? - Génesis 1:29
     

    2:2.Juan 5:17.
    Génesis 2:2 dice que Dios descansó “de toda su obra”. -¿Se contradice con Juan 5:17, donde Jesús dijo que Dios “ha seguido trabajando hasta ahora”?

    Como lo muestra el contexto, lo registrado en Génesis se refiere específicamente a las obras de la creación material de Dios, mientras que Jesús se refería a las obras de Dios relativas a Su guía divina y Su interés en la humanidad.
    Jesús dijo a quienes lo acusaron de no respetar el sábado: "Mi Padre ha seguido trabajando hasta ahora, y yo sigo trabajando" (Juan 5:17). Según ellos, hacer curaciones milagrosas equivalía a trabajar, algo que la Ley mosaica prohibía hacer ese día. Al afirmar: “Mi Padre ha seguido trabajando”, Jesús se defendió de su acusación. Es como si hubiera dicho: “Mi Padre y yo estamos realizando el mismo tipo de trabajo. Él está trabajando durante su sábado, que ya ha durado miles de años, así que no tiene nada de malo que yo también trabaje en sábado”. Por consiguiente, Jesús dio a entender que, en lo que respecta a la Tierra, en aquel entonces seguía en curso el gran día sabático de Dios, o sea, su día de descanso. Esto nos permite afirmar que en el siglo primero el séptimo día aún seguía en curso (Gén. 2:3).

    2:4.
    ¿Fueron los días creativos períodos de veinticuatro horas?

    Algunos fundamentalistas protestantes sostienen que la historia prehumana se explica mediante el creacionismo, y no la evolución. Afirman que el mundo físico fue creado en tan solo seis días de veinticuatro horas, hace de seis mil a diez mil años. Sin embargo, tales afirmaciones promueven una enseñanza que no es bíblica, lo cual ha hecho que muchas personas se burlen de la Biblia.
    Ahora bien, cuando aparece en las Escrituras la palabra día, ¿designa esta siempre un período de veinticuatro horas literales? En Génesis 2:4 se habla del “día que Jehová Dios hizo tierra y cielo”. Este día incluye los seis días creativos mencionados en el capítulo 1 de Génesis. Según el uso que recibe esta palabra hebrea “yohm,” en la Biblia, un día es un espacio de tiempo determinado, que puede ser de mil o de muchos miles de años. Los días creativos a los que se refieren las Escrituras quizá duraron miles de años cada uno. Además, la Tierra ya existía antes de que comenzaran los días creativos (Génesis 1:1). Por consiguiente, tanto el relato bíblico como la ciencia verdadera concuerdan en este punto (2 Pedro 3:8).
    Respecto a la afirmación de que los días creativos fueron períodos de solo veinticuatro horas, el biólogo molecular Francis Collins comenta: “El creacionismo ha hecho más daño a la concepción seria de la fe que cualquier suceso de la historia moderna”.
    Además, el séptimo día sabático de Jehová o su día de descanso en que desistió de su obra creativa respecto a la Tierra, el cual día, según lo indica la Biblia, todavía continúa. Por consiguiente, tanto el relato bíblico como la ciencia verdadera concuerdan en este punto (Hebreos 4:3-11)

    2:9.
    ¿Qué representaba “el árbol de la vida” mencionado en Génesis 2:9?

    La garantía divina de obtener vida eterna que Dios otorgaría a quien él permitiese comer de su fruto. Por ello, tras el pecado de Adán y Eva fue necesario expulsarlos de Edén e impedir que regresaran al jardín (Gén. 3:22-24).

    2:9a.
    ¿Qué habría significado para Adán y Eva si se les hubiera permitido comer del árbol de la vida?

    La expresión “árbol[es] de la vida” aparece en varias ocasiones en las Escrituras, y siempre en un sentido figurado o simbólico. Se dice que la sabiduría es “árbol de vida a los que se asen de ella”, por cuanto les suministrará lo que necesitan —no solo para disfrutar de la vida presente, sino también de la vida eterna—, es decir, conocimiento de Dios, discernimiento# y buen juicio para obedecer sus mandamientos. (Pr 3:18; Pr 16:22.)
    La Biblia dice que en el jardín de Edén “Jehová Dios hizo crecer del suelo [...] el árbol de la vida”. La razón por la que se echó a Adán del jardín fue para que ‘no alargara la mano y efectivamente tomara fruto también del árbol de la vida y comiera y viviera’, sí, ¡para siempre! Después de expulsar a Adán y Eva del jardín de Edén, Jehová apostó “los querubines y la hoja llameante de una espada que continuamente daba vueltas para guardar el camino al árbol de la vida” (Génesis 2:9; 3:22-24).
    Si a Adán y Eva se les hubiera permitido comer del árbol de la vida, ¿qué habría significado para ellos? Nada menos que el privilegio de vivir para siempre en el Paraíso. Un comentarista de la Biblia especuló: “El árbol de la vida debió tener alguna virtud por la que el cuerpo humano evitara la decrepitud de la edad o la decadencia que culmina en la muerte”. Incluso creía que “existía una virtud herbácea en el Paraíso capaz de contrarrestar los efectos” de la edad. Sin embargo, la Biblia no dice que el árbol de la vida tuviera en sí mismo ninguna propiedad vital. Solo representaba la garantía divina de vida eterna a quien se le permitiera comer de su fruto (Revelación 2:7).
    Aunque la Biblia no dice cuánto tiempo estuvieron los querubines guardando el camino al árbol de la vida, es posible que lo hicieran hasta el Diluvio, mil seiscientos cincuenta y seis años después de la creación de Adán. Como a Adán y Eva se les expulsó del jardín por su desobediencia al comer del árbol prohibido del conocimiento de lo bueno y lo malo, es probable que este santuario se deteriorara por falta de cuidado. En cualquier caso, el jardín desapareció, a más tardar, durante el Diluvio.
    Los antiguos babilonios, asirios y egipcios, entre otros pueblos, creían en un paraíso original que se había perdido a causa del pecado. Muchos de estos relatos presentan un rasgo común: la existencia de un árbol de la vida, cuyo fruto confería vida eterna a quien lo comiera. Tales creencias demuestran que la humanidad recuerda que en Edén tuvo lugar un suceso trágico.

    2:9b.
    ¿Consistió el pecado original en las relaciones sexuales?

    Muchas personas ignoran que estas dos interpretaciones contradicen por completo el contexto del relato de Génesis. Analicemos en primer lugar la idea de que la prohibición impuesta por Dios en Edén consistía en no permitir las relaciones sexuales. La ley en cuestión se registra en Génesis 2:16, 17: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás”.
    ¿Era eso en realidad una manera indirecta de hacer referencia a las relaciones sexuales? Veamos. Según se registra en Génesis 1:27, 28, Dios ordenó lo siguiente al hombre y a la mujer: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra”. ¿Cómo podrían Adán y Eva obedecer ese mandato sin tener relaciones sexuales? ¿Tenemos que suponer que Dios les dio un mandato y luego los sentenció a muerte por tratar de obedecerlo?
    Además, el relato de Génesis indica que Adán y Eva pecaron por separado, no al mismo tiempo. El capítulo 3 y versículo 6 deja claro que primero se sedujo a Eva para comer del fruto y que “después dio de este también a su esposo cuando él estuvo con ella, y él empezó a comerlo”. Así que el mismo acto de comer del fruto prohibido sería un símbolo torpe e inverosímil de las relaciones sexuales.
    Antes bien, debido a que representaba el “conocimiento de lo bueno y lo malo” y Dios había indicado que estaba “fuera de los límites” de la pareja humana, ese árbol llegó a ser un símbolo del derecho de Dios de determinar o fijar para el hombre las normas en cuanto a lo que es “bueno” (lo que Dios aprueba) y lo que es “malo” (lo que Dios condena). Por lo tanto, constituyó una prueba del respeto del hombre a la posición de su Creador y de su disposición a permanecer dentro de los límites de libertad decretados por Dios, límites que no le restringían indebidamente, sino que, por el contrario, le permitían el mayor disfrute de la vida. De modo que la violación de esos límites y la entrada en el terreno de lo prohibido al comer del “árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo”, equivalía a una invasión del dominio de Dios o una insurrección contra su autoridad. (Gé 2:9; 3:1-24.)

    2:9c.
    ¿Consistió el pecado en el conocimiento?

    ¿Qué se puede decir acerca de la afirmación de que el fruto prohibido fue un símbolo de todo el conocimiento en general? Lo cierto es que tanto Adán como Eva ya habían asimilado mucho conocimiento antes de desobedecer la ley registrada en Génesis 2:16, 17. Su Creador, el propio Jehová, participó de manera directa en su educación. Por ejemplo, trajo ante el hombre todos los animales terrestres y todas las aves para que les pusiese nombre. (Génesis 2:19, 20.) Seguro que antes de dar a cada uno de esos animales un nombre apropiado, Adán tuvo que estudiarlos a fondo: no hay duda de que aprendió mucho sobre zoología. Eva, aunque fue creada más tarde, tampoco era una ignorante. De hecho, cuando la serpiente la interrogó, demostró que había sido instruida en la ley de Dios. Ella sabía la diferencia entre lo que estaba bien y lo que estaba mal, y hasta conocía las consecuencias que acarrearían las malas acciones. (Génesis 3:2, 3.)
    La interpretación de que el pecado original consiste en las relaciones sexuales o en el conocimiento en general es justo eso: una interpretación humana, y nada más. El poco fundamento que tienen esos argumentos se destaca en la pregunta que formuló el fiel José: “¿No pertenecen a Dios las interpretaciones?”. (Génesis 40:8.) La Biblia resulta mucho más fácil de comprender cuando no la interpretamos desde un punto de vista humano, sino que dejamos que se interprete a sí misma. ¿Cuál fue entonces el pecado original? Pues bien, el relato de Génesis nos da toda razón para creer que el árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo era un árbol real. Se nos dice en qué parte del jardín se encontraba y se hace mención de él en relación con los demás árboles. Su fruto era real, y Adán y Eva comieron literalmente de él.
    Aunque Dios sí concedió a los seres humanos la libertad para tomar sus propias decisiones, no les dio ni la capacidad ni la autoridad para determinar qué está bien y qué está mal. El único que puede hacerlo es Dios, pues es el Creador y el Soberano del universo (Jeremías 10:23; Revelación 4:11). Así pues, no hay que confundir la libertad para elegir entre hacer el bien o hacer el mal con la autoridad para determinar lo que está bien y lo que está mal. Desgraciadamente, muchas personas han caído en este engaño de Satanás.

    2:9d.
    ¿Consistió el pecado en una cuestión de desobediencia?

    Al comer de ese fruto, ¿qué estaban haciendo? La New Catholic Encyclopedia sugiere con cierto recato que “pudo haber sido tan solo un manifiesto desprecio hacia Dios, una insolente negativa a obedecerle”. ¿No es eso lo que se desprende con claridad del relato de Génesis? Romanos 5:19 lo confirma al decir: “Por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores”. (Biblia de Jerusalén.) De modo que el pecado original fue un acto de desobediencia.
    Aunque un pecado de desobediencia puede parecer de poca importancia, analicemos sus profundas implicaciones. En una nota al pie de la página, la Biblia de Jerusalén lo expresa de este modo: “[El conocimiento de lo bueno y lo malo] es la facultad de decidir uno por sí mismo lo que es bueno y lo que es malo, y de obrar en consecuencia: una reclamación de autonomía moral [...]. El primer pecado ha sido un atentado a la soberanía de Dios, un pecado de orgullo”. En efecto, “el árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo” simbolizó la prerrogativa que Dios tiene de fijar normas para el hombre en cuanto a lo que está aprobado o condenado. Al rehusar obedecer la ley de Dios, el hombre estaba poniendo en tela de juicio el derecho de Dios a gobernar sobre él. Jehová respondió a ese desafío de una manera justa: permitió que el hombre se gobernase a sí mismo. ¿No concuerda usted en que los resultados de tal gobernación han sido desastrosos? (Deuteronomio 32:5; Eclesiastés 8:9.)
    Esa es la razón por la que el tema de la Biblia, el reino de Dios, da tanta esperanza. Jehová promete que pronto pondrá fin a la opresiva gobernación humana y que la reemplazará con ese Reino: un gobierno que restaurará el paraíso terrestre que Adán y Eva perdieron. (Salmos 37:29; Daniel 2:44.)

    2:24.
    ¿Qué preguntas podrían hacerse dos cristianos antes de pensar en comprometerse?

    “¿Estoy realmente seguro de la espiritualidad y devoción a Dios de esta persona? ¿Me veo sirviendo a Dios con ella durante toda la vida? ¿Hemos tenido ambos la oportunidad de conocer suficientemente bien las características de la personalidad de cada uno? ¿Confío en que seguiremos siendo compatibles? ¿Sé bastante de sus acciones pasadas y sus circunstancias presentes, y ella de las mías?”

    2:24a.
    ¿Cómo pueden las parejas de novios eludir el lazo de la inmoralidad sexual?

    Si tienes novio o novia, es prudente que evites estar a solas con tu futuro cónyuge en circunstancias impropias. Es mejor estar juntos en compañía de otras personas o en lugares públicos. Hay que poner límites a las demostraciones de afecto, respetando cada uno los sentimientos y la conciencia del otro.

    2:24b.
    ¿Cómo se benefician las parejas que respetan el principio de autoridad?

    Las parejas cristianas tienen muchos motivos para dar gracias a Jehová por el maravilloso don del matrimonio. Uno de ellos es la dicha de ir juntos por la vida. Pero más importante aún es la bendición de servir unidos a Jehová (Rut 1:9; Miq. 6:8). El Fundador del matrimonio sabe exactamente qué necesitan para tener éxito, de modo que lo mejor es que hagan las cosas a la manera de él. Así, “el gozo de Jehová [será] su plaza fuerte”, aun en este mundo lleno de problemas (Neh. 8:10). El buen esposo ama a su mujer como a sí mismo y ejerce su autoridad con ternura y consideración. La esposa cristiana, por su parte, apoya y respeta a su marido, con lo que le da más razones para amarla. Pero lo más importante es que, al ser ejemplares en su matrimonio, ambos honran a nuestro bendito Padre, Jehová.

    Estudio de Génesis 3:1
     
    ¿Cómo comunicó la serpiente a Eva la idea de desobedecer la ley de Dios?
    ¿Por qué se vierte “cautelosa” en la TNM y otras traducciones dicen “astuta”?
    ¿Por qué se valió alguien tan poderoso como Satanás de una serpiente para hablar con Eva?

    3:1-5.
    ¿Qué cuestión moral hizo surgir la rebelión que tuvo lugar en Edén, y cuáles han sido los resultados de dicha rebelión?

    Se puso en duda que Jehová gobernara bien a sus criaturas. ¿Tenía el Creador derecho a exigir obediencia absoluta a la humanidad? ¿Les iría mejor si se independizaban de Dios? La rebelión contra la soberanía de Jehová tuvo como resultado la condenación del hombre al pecado y la muerte, como queda patente en las guerras, las injusticias, la opresión y el sufrimiento que han caracterizado la historia de la humanidad.
    Jehová dio a conocer que había decidido levantar una “descendencia” y que, aunque Satanás lograría herirla en el talón, esta se recuperaría y terminaría magullándolo en la cabeza (Gén. 3:15). La Biblia arroja luz sobre este tema al decir: “Con este propósito el Hijo de Dios fue manifestado, a saber, para desbaratar las obras del Diablo” (1 Juan 3:8).

    3:1-5a.
    ¿Qué tretas utilizó el Diablo con Eva, y qué consiguió con ello?

    En la conversación con Eva, Satanás empleó métodos astutos.
    1) No abordó el asunto de frente negando lo que Dios había dicho, solo lo cambió un poco, para entrar en conversación y poder manipular a Eva.
    2) Habló sencillamente de “Dios”, en vez de llamarlo por su nombre propio (a diferencia del escritor de Génesis, quien sí usó el nombre Jehová en el primer versículo del capítulo 3).
    3) Preguntó qué había “dicho” Dios, y no qué “mandato” había dado (Gé. 2:16). Es posible que así, de forma disimulada, le estuviera quitando fuerza a la orden divina.
    3) Aunque la mujer estaba sola, se dirigió a ella con la segunda persona del plural, “ustedes”. De este modo, tal vez estuviera apelando a su orgullo y tratando de hacerla sentir importante, como si fuera la portavoz de la pareja. Sea como fuere, parece que Eva se tomó la libertad de hablar por los dos: “Del fruto de los árboles del jardín podemos comer”.

     
     
    “Conciencia”

    3:8.
    ¿Hablaba Jehová Dios directamente con Adán?

    La Biblia revela que cuando Dios hablaba con seres humanos, a menudo lo hacía mediante un ángel (Génesis 16:7-11; 18:1-3, 18:22-26; 19:1; Jueces 2:1-4; 6:11-16, 22; 13:15-22).
    El vocero principal de Dios era su Hijo unigénito, conocido como “la Palabra” (Juan 1:1).
    Es muy probable que Dios hablara con Adán y Eva mediante “la Palabra” (Génesis 1:26-28; 2:16; 3:8-13).

    3:10.
    ¿Por qué se escondieron Adán y Eva?

    Había cambiado la relación de Adán con su Padre celestial, así como el concepto que tenía de sí mismo. Por eso, se sentía avergonzado e incómodo en la presencia de Jehová.

    3:12.
    ¿Cuan injustas son las excusas?

    Las excusas empezaron temprano en el paraíso, Adán culpo incluso a Dios por darle a la mujer que lo llevo a comer del fruto; pero él era el hombre, y fue a él al que se le dio el mandato de no comer del fruto; lo más tardar cuando se enteró de que Eva, su esposa, había comido del fruto debería haberle llamado la atención, censurarla y mandarla a pedir perdón inmediatamente a Jehová, pero en vez de hacer eso se dejó llevar por sus emociones y se unió a ella en el pecado, Eva también hecho la culpa a la serpiente en vez de asumir su responsabilidad y tratar de arreglar el asunto, cuán diferente se hubiera desarrollado la historia si cada uno hubiera asumido su parte de responsabilidad sin buscar excusas (Gé. 3:12, 13; Gál. 6:5).

    3:14.
    ¿Por qué no ejecutó Jehová inmediatamente a los rebeldes de Edén?

    Por su amor a la justicia, Jehová Dios se contuvo de eliminar a los rebeldes en Edén (Sl 37:28). La rebelión de Satanás cuestionó la rectitud de la soberanía divina. El sentido de la justicia de Jehová exigía que el desafío de Satanás recibiera una respuesta justa. La ejecución inmediata de los rebeldes, aunque merecida, no hubiera proporcionado tal respuesta. Habría confirmado la infinita superioridad del poder de Jehová, pero no era su poder lo que se había puesto en duda. Además, Dios ya les había expresado a Adán y Eva su propósito: permitió tiempo para que tuvieran hijos y de este modo llegara a cumplirse su propósito original para la humanidad (Gén. 1:28). Si Jehová hubiera eliminado sin más a Adán y Eva, su declaración acerca del propósito para los seres humanos habría sido palabras vacías. La justicia de Jehová nunca permitiría tal resultado, pues su palabra siempre se cumple (Isa. 55:10, 11)

    Estudio sobre Palabras Bíblicas
     
    ¿Tenía patas la serpiente que habló a Eva?
     

    3:15.
    ¿Cuándo se convirtió Jesús en la descendencia prometida?

    Dios había prometido que la “mujer” —la cual representa a la parte celestial de su organización— tendría descendencia y que esta magullaría la cabeza de la serpiente. Sin embargo, pasaron miles de años y la “mujer” de Dios seguía sin tener una descendencia capaz de acabar con Satanás y sus obras. Por eso, el profeta Isaías la describió como una mujer “estéril” y “herida en espíritu” (Isa. 54:1, 5, 6). Llegado el momento, Jesús nació en Belén. Con todo, fue después de su bautismo —tras ser ungido con espíritu santo y engendrado como hijo espiritual de Dios— cuando Jehová anunció: “Este es mi Hijo” (Mt 3:17; Jn 3:3). Por fin había aparecido la parte principal de la “descendencia” de la mujer. Posteriormente también se ungió y se engendró por espíritu a otros discípulos de Jesús. Después de tanto tiempo angustiada por ser estéril, la “mujer” de Jehová al fin podía “clama[r] gozosamente” (Isa 54:1; Gal 3:29).

    3:15a.
    ¿A qué personajes alude ésta primera profecía bíblica?

    Jehová indicó su intención de nombrar a una “descendencia” que aplastaría a Satanás y a sus aliados y que probaría que Él tiene todo el derecho a gobernar (Sal. 2:7-9; 110:1, 2). Aquella descendencia resultó ser Jesucristo y un grupo de discípulos que gobernarían con él. Todos ellos juntos forman el Reino mesiánico de Dios (Dan. 7:13, 14, 27; Mat. 19:28; Luc. 12:32; 22:28-30). Sin embargo, nada de esto se supo desde el principio. De hecho, el apóstol Pablo dijo que el desarrollo de aquella primera profecía fue un “secreto sagrado [...] guardado en silencio por tiempos de larga duración” (Rom. 16:25). Durante siglos, hombres y mujeres de fe esperaron con anhelo que se revelara ese “secreto sagrado” y que, de acuerdo con esa primera profecía, se vindicara la soberanía de Jehová (Rom. 8:19-21).
    Aunque el mayor ejemplo de valentía es Jesucristo, el valor ha sido una cualidad indispensable para todos los siervos de Jehová desde los albores de la historia. ¿Por qué? Porque, tal como predijo Jehová después de la rebelión en Edén, habría enemistad entre los siervos de Dios y los secuaces del Diablo. La primera víctima en esta lucha fue el justo Abel, quien fue asesinado por su hermano, Caín. El fiel Enoc, que vivió antes del Diluvio, se convirtió también en objeto de odio al profetizar que Dios vendría con miríadas de ángeles para castigar a los pecadores (Jud. 14, 15). Evidentemente, su mensaje no era nada popular. La gente odiaba a Enoc, y de seguro lo habrían asesinado de no ser porque “Dios lo tomó”. ¡Qué gran ejemplo de valentía dejó este hombre! (Gén. 5:21-24.)

    3:17.
    ¿En qué sentido se maldijo el suelo, y por cuánto tiempo?

    La maldición pronunciada sobre el suelo significó que sería muy difícil cultivarlo. Los descendientes de Adán sintieron tan intensamente los efectos derivados del terreno maldecido, con sus espinos y cardos, que el padre de Noé, Lamec, habló “del dolor de nuestras manos que resulta del suelo que Jehová ha maldecido” (Génesis 5:29). Después del Diluvio, Jehová bendijo a Noé y sus hijos, y expresó su propósito de que llenaran la Tierra (Génesis 9:1). Al parecer, Dios eliminó la maldición del suelo (Génesis 13:10).

    3:21.
    ¿Cómo mostró Jehová bondad a los humanos aun después de pecar?

    Jehová respeta la dignidad de sus criaturas
    Una vez que Adán y Eva pecaron gravemente, Jehová no los trato despectivamente ni sin dignidad humana. Él tomó en cuenta que se sentían abochornados de estar desnudos y tuvo la bondad de vestirlos con “largas prendas de piel”, de modo que dejaron de cubrirse con hojas de higuera cosidas (Gé. 3:7). En vez de permitir que siguieran avergonzados, Dios los trató con dignidad.
    A pesar de ser el Soberano del universo, trata a los seres humanos con amor y respeto. Otro ejemplo lo vemos al dirigirse tanto a Abrahán como a Moisés, en ambos casos Jehová empleó un término hebreo que puede traducirse con la expresión “por favor” (Génesis 13:14; Éxo. 4:6)

    ¿Quién era “uno de nosotros”? - Génesis 3:22
     
    ¿Poseían algún conocimiento especial de lo bueno y lo malo otras personas en el cielo? - Génesis 3:22
     

    4:4.
    ¿Por qué le agradó a Jehová el sacrificio de Abel, y qué nos garantiza eso a nosotros?

    Aunque podría considerarse modesta, la ofrenda de Abel estaba compuesta por animales selectos de su rebaño. Representaba lo mejor que podía ofrecer. Abel debió de pensar detenidamente en su ofrenda, ya que era una manifestación de su fe (Heb. 11:4). Este hecho nos garantiza que a Jehová le agradarán nuestros ‘sacrificios de alabanza’ si los llevamos a cabo con verdadera fe y profunda convicción (Heb. 13:15).

    ¿Sabía Abel que se requería un sacrificio animal? - Génesis 4:4
     
    ¿Un animal salvaje a su presa, si antes del Diluvio los animales solo comían vegetación? - Génesis 4:7
     

    4:9.
    ¿Por qué rechazó Jehová la ofrenda de Caín, y cómo reaccionó este?

    En cierta ocasión, Caín presentó una ofrenda a Jehová, y lo mismo hizo su hermano Abel. Ahora bien, Dios no se fijó solo en sus dádivas, sino también en sus motivos. Aprobó el sacrificio de Abel porque lo había hecho con fe, pero rechazó el de Caín porque de algún modo manifestaba falta de confianza en Jehová (Gén. 4:4, 5; Heb. 11:4). Lamentablemente, Caín no aprendió la lección. En vez de modificar su actitud, alimentó la ira contra su hermano (Gén. 4:6). Jehová observó que Caín había tomado un camino peligroso. Amorosamente, habló con él y le señaló que si se comportaba bien contaría con su aprobación. Por desgracia, Caín no hizo caso del consejo de su Creador y mató a su hermano. ¡Qué traicionero es el corazón! ¡Atreverse a despreciar el consejo directo de Dios! (Jer. 17:9.) No olvidemos nunca las lecciones que aprendemos de este y de otros relatos semejantes. Debemos despedir rápido de la mente los malos pensamientos y deseos (Sant. 1:14, 15). Y si nos ofrecen consejos basados en las Escrituras, los recibiremos con gratitud como expresiones del amor de Jehová.

    4:12.
    ¿Cómo se vengó la muerte de Abel?

    Caín, conocedor del atributo humano de la justicia, se dio cuenta de que desearían matarle para vengar el asesinato de su hermano Abel. En este caso, Jehová no dio autorización a nadie para que ejecutase a Caín, sino que se reservó darle la retribución que se merecía. Esto fue lo que hizo al cortar la línea de descendencia de Caín en el Diluvio. (Gé 4:14, 15.) Unos setecientos años antes de este acontecimiento, Enoc había predicho que Dios ejecutaría a todos aquellos que hubiesen cometido hechos impíos. (Gé 5:21-24; Jud 14, 15.)

    4:15.
    ¿Cómo fue que Jehová “estableció una señal para Caín”?

    La sentencia de destierro del suelo que Dios impuso a Caín significó su expulsión de las cercanías del jardín de Edén, y la maldición que ya existía sobre la tierra se incrementaría en su caso, de tal modo que la tierra no respondería a su cultivo. Caín se lamentó por la severidad de su castigo y expresó su inquietud ante la posibilidad de que se vengase el asesinato de Abel, pero ni aun entonces manifestó arrepentimiento sincero. Jehová “estableció una señal para Caín” con el fin de evitar que lo matasen, aunque no se dice si esta señal o marca estaba de alguna manera sobre su persona. La “señal” probablemente era el mismo decreto solemne de Dios, que los demás conocían y respetaban, y cuyo propósito era impedir que lo mataran por venganza (Gé 4:10-15; compárese con el vs. 24, donde Lamec se refiere a este decreto.)

    4:16.
    ¿Qué era la tierra de la Condición de Fugitivo?

    Una tierra que estaba al “este de Edén” y en la que Caín se puso a morar como asesino condenado. (Gé 4:16.) La palabra hebrea nohdh (condición de fugitivo) se deriva de la raíz nudh, que en una de sus formas se traduce “fugitivo” en los versículos 12 y 14. Se desconoce la ubicación de esta tierra.

    4:17.
    ¿Dónde consiguió Caín su esposa?

    Adán “llegó a ser padre de hijos e hijas” (Génesis 5:4).
    Así que Caín tomó como esposa a una de sus hermanas o quizás a una de sus sobrinas.
    En la época temprana de la historia de la Tierra, cuando se le dio a la primera familia humana la responsabilidad de multiplicarse y llenar la Tierra (Génesis 1:28), y cuando la humanidad obviamente fue mucho más fuerte físicamente de lo que es ahora (Génesis 5:3), es claro que los matrimonios entre parientes cercanos no eran inusuales. Abraham y Sara eran medios-hermanos (Génesis 20:12).
    El vigor físico de los patriarcas es atestiguado por el hecho de que el Rey Abimelec quería a Sara para su harem—¡esta mujer hermosa de noventa años! (Génesis 20:2; 17:17)]. Además, Isaac y Rebeca eran primos segundos (Génesis 22:20; 24:4), y Jacob se casó con las hijas de Labán, el hermano de su madre (Génesis 27:43). Por ende, él se casó con sus primas. Sin embargo, observe que incluso en los tiempos patriarcales tales actos incestuosos como el realizado por Lot y sus hijas eran fuertemente condenados (Génesis 19:30).
    Más tarde, la Ley que Jehová dio a los israelitas prohibió el matrimonio entre hermanos carnales (Levítico 18:9; 20:17).

    La poligamia ¿Ha cambiado la moralidad de Dios? - Génesis 4:19
     

    4:26.
    ¿En qué sentido “se dio comienzo a invocar el nombre de Jehová” en los días de Enós?

    Puesto que se había utilizado el nombre divino desde los inicios de la historia humana, lo que empezó en vida de Enós no estaba relacionado con invocar a Jehová con fe. Es probable que la gente empleara el nombre de Dios profanamente para denominarse a sí misma o a las personas mediante las cuales intentaba adorar a Dios, o tal vez se asignaba a ídolos el nombre divino. (w01 15/9 29; w93 15/11 12 párr. 5; w77 453)
    Algunos hebraístas afirman que Gén. 4:26 debería decir “empezó de manera profana”; “empezó la profanación”; “comenzaron profanamente” a invocar el nombre de Jehová “de manera irreverente”, o “entonces comenzó la profanación” (Gén. 4:25, 26; 5:3, 6.) (w01 15/9 29)
    Como Abel ya había dado comienzo a invocar el nombre de Dios con fe anteriormente, se entiende que este posterior “invocar el nombre de Jehová” significa que la gente comenzó a profanar o degradar este nombre. Se trataba claramente de un caso de hipocresía religiosa.
    El Targum judío de Jerusalén parafrasea estas palabras del siguiente modo: “Esa fue la generación en cuyos días empezaron a errar y a hacerse ídolos, y apodaron a sus ídolos con el nombre de la Palabra del Señor” (Gén. 4:26; 6:1-8; 1 Pedro 3:19, 20; 2 Pedro 2:1-4.) (g89 8/1 6; w98 15/1 30 recuadro; w87 1/5 4)

    ¿Aconteció el Diluvio 1.656 años después de la creación de Adán? - Génesis 5
     

    5:1.
    ¿Fue Adán el escritor de estas palabras?

    Las palabras “este es el libro de la historia de Adán” han llevado a algunos a la conclusión de que Adán fue el escritor de este “libro”. (Gé 5:1.) Comentando sobre la frase “esta es la historia” (“estos son los orígenes”), que aparece con frecuencia en el libro de Génesis, P. J. Wiseman dice: “Es la frase de conclusión de cada sección, y por lo tanto se remite a una narración previa [...]. Suele referirse al escritor de la historia o al propietario de la tablilla que la contiene”. (New Discoveries in Babylonia About Genesis, 1949, pág. 53.)
    Un examen del contenido de estas historias pone en tela de juicio la corrección de las conclusiones de Wiseman. Por ejemplo, según esta opinión, la sección que empieza en el versículo 10 del capítulo 36 de Génesis debería concluir con las palabras de Génesis 37:2: “Esta es la historia de Jacob”. Sin embargo, casi todo el relato tiene que ver con la descendencia de Esaú y solo habla de Jacob de forma incidental. Por otra parte, el relato que sigue presenta extensa información sobre Jacob y su familia. Es más, si esta teoría fuera correcta, significaría que Ismael y Esaú fueron los escritores o propietarios de los documentos más extensos sobre los tratos de Dios con Abrahán, Isaac y Jacob. Esto no parece razonable, pues supondría que quienes no tuvieron ninguna participación en el pacto abrahámico fueron los más interesados en él. Sería difícil aceptar que Ismael tuviera tanto interés por acontecimientos relacionados con la casa de Abrahán como para conseguir un registro detallado de estos, que en su mayor parte ocurrieron mucho tiempo después que se le despidió con su madre Agar. (Gé 11:27b25:12.)

    5:24.
    ¿De qué manera ‘tomó Dios a Enoc’?

    “Porque Dios lo transfirió”, LXX. Por lo visto, Enoc se encontraba en peligro de muerte, pero Dios no permitió que sufriera a manos de sus enemigos. “Enoc fue transferido para que no viera la muerte”, escribió el apóstol Pablo (Hebreos 11:5). Estas palabras no significan que Dios lo llevó al cielo para que siguiera viviendo allí, pues Jesús fue el primero en ascender a los cielos (Juan 3:13; Hebreos 6:19, 20). El hecho de que fuera “transferido para que no viera la muerte” puede significar que Dios lo sumió en un trance profético durante el cual puso fin a su vida. En tales circunstancias, Enoc no sufrió, o “no [vio] la muerte”, a manos de sus enemigos. Jehová interrumpió la vida de Enoc a los 365 años, una edad bastante joven en comparación con la de sus contemporáneos.

    6:3.
    ¿Limitó Dios la edad de los hombres a 120 años?

    Eso no fue fijar un límite de edad en el hombre como en el caso del profeta Moisés, que vivió hasta cumplir ciento veinte años. Fue un decreto divino en el sentido de que el mundo impío de la humanidad tendría solo ciento veinte años más de existencia hasta el diluvio global. Dado que el Diluvio tuvo lugar en el año 2370 antes de nuestra era, es lógico concluir que Dios hizo esta declaración en el 2490 a. de la E.C.. Esto quiso decir que allí había empezado el “tiempo del fin” para aquel mundo impío de los días de Noé. El Dios de propósito estaba fijando tiempo para los asuntos. Para entonces, Noé ya tenía 480 años de edad (Gé 7:6). Y dos décadas más tarde, en el 2470, nació el primero de sus tres hijos (Gé 5:32). Faltaban unos cien años para que llegara el Diluvio, y Jehová aún no le había revelado a Noé que desempeñaría una función esencial en la supervivencia del género humano.

    ¿Limitó Dios la edad de los hombres a 120 años o tenía que predicar Noé ese tiempo? - Génesis 6:3 - (20101215-Pág.30-(354))
     
     
     
    ¿Qué sirve de base a los días de fiesta en memoria de los “espíritus de los difuntos”?

    6:6.
    ¿En qué sentido puede decirse que Jehová “sintió pesar” por haber hecho al hombre?

    La palabra hebrea que en este versículo se traduce “sintió pesar” se relaciona con un cambio de actitud o intención. Jehová es perfecto y, por lo tanto, no cometió ningún error cuando creó al hombre. Sin embargo, sí hubo un cambio en su actitud mental con respecto a la perversa generación antediluviana. Dios cambió su papel de Creador del hombre al de destructor de este por el desagrado que le causó la maldad de los seres humanos.
    El hecho de que protegió a algunas personas muestra que su pesar se limitó a los malvados (2 Pedro 2:5, 9).

    ¿En qué sentido “sintió pesar Jehová por haber hecho hombres en la tierra”? - Génesis 6:6
     

    6:14.
    ¿Cuando recibió Noé el mandato de construir el arca?

    La crónica inspirada señala que cuando se le mandó construir el arca a Noé, sus hijos ya eran adultos y estaban casados. Jehová le dijo: “Establezco mi pacto contigo; y tienes que entrar en el arca, tú y tus hijos y tu esposa y las esposas de tus hijos” (Gén. 6:9-18).
    Por ello, es posible que cuando Noé recibió la comisión de hacer el arca solo quedaran cuarenta o cincuenta años para el Diluvio.

    7:1.
    ¿Cuándo le comunicó Dios a Noé la fecha exacta del Diluvio?

    Fue tan solo siete días antes de comenzar la inundación —el tiempo justo para que Noé y su familia introdujeran a los animales en el arca— cuando Jehová le reveló la fecha exacta del Diluvio.
    De este modo, todo estuvo listo “en el año seiscientos de la vida de Noé, en el segundo mes, en el día diecisiete del mes”, el día en que “las compuertas de los cielos fueron abiertas” (Gén. 7:1-5, 11).

    7:2.
    ¿Sobre qué base se hacía la distinción entre los animales limpios y los inmundos?

    Parece ser que la base de la distinción tenía que ver con lo que se ofrecía en los sacrificios vinculados a la adoración, y no con lo que se podía o no se podía comer. Antes del Diluvio, la carne animal no figuraba en la dieta del hombre. Los términos “limpio” e “inmundo” referidos al alimento se utilizaron por primera vez en la Ley mosaica, y tales restricciones terminaron cuando esta fue abolida (Hechos 10:9-16; Efesios 2:15). Por lo visto, Noé sabía lo que era apropiado para un sacrificio de adoración a Jehová. En cuanto salió del arca, “empezó a edificar un altar a Jehová y a tomar algunas de todas las bestias limpias y de todas las criaturas voladoras limpias y a ofrecer ofrendas quemadas sobre el altar” (Génesis 8:20).

    ¿Cuántos animales limpios introdujo Noé en el arca? - Génesis 7:2
     

    7:2, 3.
    ¿Introdujo Noé en el arca siete animales limpios de cada clase, o siete parejas de cada clase?

    Jehová le dijo a Noé: “De toda bestia limpia tienes que tomar para ti de siete en siete” (Génesis 7:1, 2). En hebreo, la expresión traducida por “de siete en siete” se lee literalmente “siete siete”. Una comparación con otros textos bíblicos confirma que esta expresión no significa siete parejas. Evidentemente, Noé tomó siete animales limpios de cada clase, tres parejas y un séptimo que podría utilizar después para sacrificio (Génesis 8:20).

    7:6.
    ¿Cómo podemos calcular el período transcurrido desde la creación de Adán hasta el Diluvio?

    Los pasajes de Génesis 5:3-29 y 7:6, 11 nos llevan a la conclusión de que dicho período abarca 1.656 años. Esos versículos mencionan la sucesión de hombres que vivieron desde Adán hasta Noé e indican la edad que tenía cada uno de ellos cuando fue padre del siguiente.

    7:11.
    ¿De dónde provino el agua que causó el diluvio universal?

    Durante el segundo período o “día” creativo, cuando se formó “la expansión” atmosférica de la Tierra, había aguas “debajo de la expansión” y aguas “sobre la expansión” (Génesis 1:6, 7).
    Las aguas que se hallaban “debajo” ya estaban en la Tierra. Las que se hallaban “sobre la expansión” eran enormes cantidades de vapor de agua suspendidas muy por encima de la superficie terrestre, las cuales formaban una “vasta profundidad acuosa”. Estas aguas cayeron sobre la Tierra en los días de Noé.


    Lecciones para nosotros:

    1:26.
    Como han sido hechos a la imagen de Dios, los seres humanos tienen la capacidad de reflejar los atributos divinos.
    Ciertamente, debemos esforzarnos por cultivar cualidades como el amor, la misericordia, la benignidad, la bondad y la paciencia. Así, imitaremos a nuestro Hacedor. (Gálatas 5:22)

    2:22-24.
    El matrimonio es una institución divina. El vínculo matrimonial es permanente y sagrado, y el esposo es el cabeza de la familia. El llegar a ser una sola carne es un proceso que se consigue con el amor y respeto con el que nos debemos tratar los cristianos.
    Hay matrimonios que se separan con el pretexto de que no son compatibles, mientras la realidad es que no existen dos personas compatibles a menos que las dos se dejen dirigir por una misma fuerza, esa fuerza debe de ser para nosotros los cristianos el espíritu y palabra de Jehová.

    3:1-5, 16-23.
    La felicidad depende de que reconozcamos la soberanía de Jehová en todo aspecto de nuestra vida. Es posible que Eva se creyera la mentira de la serpiente sin sorprenderse de que esta estaba hablando por el hecho de que ella misma había comido del árbol y por eso adquirió también el poder de comunicarse con Eva.

    3:18, 19; 5:5; 6:7; 7:23.
    La palabra de Jehová siempre se cumple. (Isa 55:11)

    4:3-7.
    A Jehová le agradó la ofrenda de Abel porque era un hombre justo, un hombre de fe (Hebreos 11:4). Por otro lado, como bien lo demostraron sus hechos, Caín carecía de fe. Sus obras eran inicuas, pues se caracterizaron por los celos, el odio y el asesinato (1 Juan 3:12). Además, es probable que no se detuviera a pensar mucho en su ofrenda y simplemente la presentara de manera mecánica. ¿No deberíamos ofrecer nuestros sacrificios de alabanza a Jehová con todo el corazón junto con una actitud apropiada y una buena conducta?

    6:22.
    Aunque la construcción del arca requirió muchos años, Noé hizo precisamente lo que Dios le mandó.
    Por ello, él y su familia sobrevivieron al Diluvio. Jehová nos habla a través de su Palabra escrita y nos guía mediante su organización. Es por nuestro bien que debemos escucharlo y obedecerle.

    7:21-24.
    Jehová no destruye a los justos junto con los inicuos.

    Con el fin del mundo antediluviano, la humanidad entra en una nueva era. Los seres humanos reciben permiso para comer carne, pero se les ordena que se abstengan de sangre. Jehová autoriza la pena de muerte para los casos de asesinato y establece el pacto del arco iris, mediante el cual promete que nunca traerá otro Diluvio. Los tres hijos de Noé llegan a ser los progenitores de todo el género humano, pero su bisnieto, Nemrod, se convierte en “un poderoso cazador en oposición a Jehová”. En vez de dispersarse y poblar la Tierra, los hombres edifican una ciudad, llamada Babel*, y una torre para hacerse un nombre célebre. Pero Jehová frustra sus intenciones confundiendo su idioma y esparciéndolos por todo el planeta.


    Respuestas a preguntas bíblicas:

    Estudio de La Paloma y el Cuervo de Noé
     
    ¿Por qué envió Noé desde el arca un cuervo y luego una paloma? - (w92 15/1 pág. 31)
    ¿De dónde consiguió la paloma la hoja de olivo?

    8:11.
    Si el Diluvio arruinó los árboles, ¿dónde consiguió la paloma la hoja de olivo?

    Existen dos posibilidades. Puesto que el olivo es un árbol resistente, quizás permaneció vivo bajo el agua por algunos meses durante el Diluvio. Al bajar las aguas, el olivo que hubiera quedado sumergido volvería a estar en tierra firme y podría echar hojas. Por otra parte, la hoja de olivo que la paloma llevó a Noé también pudo provenir de un retoño bastante joven que brotó después de que las aguas bajaron.

    8:21.
    ¿Cuáles son algunas razones por las que hay tanta maldad hoy día?

    Una causa es la inclinación del hombre al mal (Génesis 8:21). Otra es que la mayor parte de la gente no tiene conocimiento exacto de la voluntad divina. Y una tercera es que Satanás, quien dio origen a la maldad, sigue entrometiéndose en los asuntos humanos.

    9:1.
    ¿Por qué a diferencia de Adán, Noé no recibió el mandato de sojuzgar la Tierra?

    Después del Diluvio, Jehová bendijo a Noé y a sus hijos, y les hizo saber su propósito de que llenaran la Tierra. (Gé 9:1.) Al parecer, se levantó la maldición de Dios sobre el suelo. (Gé 13:10.) Sin embargo, Jehová no dijo a Noé y a su familia que ‘subyugasen la tierra’, como le había dicho al hombre perfecto Adán. (Compárese Gé 1:28 con Gé 8:219:2.) Sin la guía divina, el hombre imperfecto nunca podría subyugar la tierra como Dios se había propuesto en un principio. El hombre continuaría experimentando dificultades al cultivar el suelo, entre las que estaría la lucha contra plantas molestas, espinos y cardos. La mala administración humana de los recursos de la tierra tal vez haya empeorado el problema.

    9:4.
    ¿Qué verdad subyace en los decretos de Dios sobre la sangre?

    Por lo que dijo después del Diluvio, en la Ley de Moisés y en el mandato que encontramos en Hechos 15:28, 29, Dios destacó el sacrificio que implicaba la sangre derramada de Jesús. Solo por esa sangre podemos obtener perdón y tener paz con Dios (Colosenses 1:20).

    Estudio de Génesis 9:5, 6
     
    ¿Qué indica la Biblia sobre la pena de muerte, o pena capital, para los criminales? - Génesis 9:5, 6
    ¿Debe respaldar el cristiano la pena de muerte? - Génesis 9:5, 6

    9:20-25.
    ¿Por qué maldijo Noé a Canaán?

    Es muy probable que Canaán fuera culpable de algún abuso o perversión contra su abuelo Noé.
    Aunque Cam, el padre de Canaán, presenció lo ocurrido, no se opuso a ello, sino que al parecer lo difundió.
    No obstante, Sem y Jafet, los otros dos hijos de Noé, procedieron a cubrir a su padre; por eso fueron bendecidos.
    Pero Canaán fue maldecido, y Cam sufrió a causa de la vergüenza que aquel incidente trajo sobre su prole.

    9:26.
    ¿Enseña la Biblia que las personas de la raza negra hayan sido maldecidas?

    Esa idea se basa en un entendimiento equivocado de Génesis 9:25, donde se citan las siguientes palabras de Noé: “Maldito sea Canaán. Llegue a ser él el esclavo más bajo para sus hermanos”. Lea usted cuidadosamente ese texto; no dice nada respecto al color de la piel. La maldición se debió a que el hijo de Cam, Canaán, evidentemente había cometido un acto vergonzoso, por el cual mereció que se le maldijera. Pero ¿quiénes fueron los descendientes de Canaán? No fueron gente de piel negra, sino pueblos de piel más clara que vivieron al este del mar Mediterráneo. Debido a sus prácticas depravadas, sus ritos demoníacos, su idolatría y su práctica de sacrificar a sus infantes, llegaron a estar bajo juicio divino, y Dios dio a Israel la tierra que ocupaban los cananeos (Gén. 10:15-19). No se destruyó a todos los cananeos; algunos fueron asignados a trabajos forzados, en cumplimiento de la maldición. (Jos. 17:13.)
    ¿De cuál de los hijos de Noé descendieron las personas de piel oscura? “Los hijos de Cus [otro de los hijos de Cam] fueron Seba y Havila y Sabta y Raama y Sabteca” (Gén. 10:6, 7). Posteriormente, las referencias bíblicas a Cus equivalen por lo general a Etiopía. Seba se usa luego con referencia a otro pueblo de la parte oriental de África y evidentemente cercano a Etiopía (Isa. 43:3, nota.)

    ¿Es apropiado que el cristiano vaya de caza o de pesca? - Génesis 10:9
     

    10:25.
    ¿Cómo “se dividió” la tierra en los días de Péleg?

    Péleg vivió desde 2269 hasta 2030 a.E.C. Fue “en sus días” cuando Jehová provocó una notable división al confundir el lenguaje de los edificadores de Babel* y esparcirlos sobre toda la superficie de la Tierra (Génesis 11:9).
    De este modo “se dividió la tierra”, es decir, la población del planeta, en los días de Péleg.

    11:1.
    ¿Por qué dejó la humanidad de hablar el mismo idioma?

    Cuando Jehová creó a Adán, no solo le concedió la capacidad de hablar, sino también la de formar nuevas palabras que ampliaran su vocabulario (Gén. 2:19, 20, 23). ¡Qué regalo tan maravilloso! Gracias a él podemos comunicarnos incluso con nuestro Padre celestial y alabar su glorioso nombre. Durante los primeros diecisiete siglos de existencia humana, se hablaba una sola lengua, “un solo conjunto de palabras”. Pero las cosas cambiaron cuando estalló la rebelión de los días de Nemrod. Desobedeciendo las órdenes de Jehová, un grupo de personas se reunió en lo que más tarde se conocería como Babel con la firme intención de quedarse a vivir allí. Emprendieron la construcción de una enorme torre, pero no para darle gloria a Dios, sino para hacerse “un nombre célebre”. Por eso, Jehová los confundió haciendo que hablaran idiomas distintos y así los obligó a diseminarse por toda la Tierra (Gén. 11:4-8).

    ¿Se contradicen Génesis 10:5 ↔ 11:1? - Génesis 11:1
     

    11:4.
    ¿Cómo sabemos que Nemrod no logró hacerse “un nombre célebre”?

    Nemrod, opositor de Dios, rey de Babel y constructor de ciudades, sin duda participó en la construcción de la torre de Babel. El orientalista E. F. C. Rosenmüller escribió con relación al nombre Nemrod: “Se le llamó Nemrod como derivado de [ma·rádh], vocablo hebreo que significa ‘él se rebeló’, ‘él desertó’”. Luego Rosenmüller explica que “no suele ser infrecuente que los orientales llamen a sus nobles por nombres dados después de muertos; de ahí la coincidencia, sorprendente en ocasiones, entre los nombres y los hechos realizados”.
    Varias autoridades comparten la opinión de que Nemrod no es como se llamó a este personaje al nacer. En lugar de eso, creen que se trata de un apelativo que se le dio más tarde de modo que encajara con el carácter rebelde que después manifestó. Por ejemplo, C. F. Keil dice: “El nombre mismo, Nemrod, de [ma·rádh], ‘nos rebelaremos’, señala a una resistencia violenta a Dios. Caracteriza tan bien su personalidad que solo pueden habérselo dado sus contemporáneos, y así llegó a ser un nombre propio”. En una nota, Keil cita lo que escribió el historiador Jacob Perizonius: “Creo que este hombre [Nemrod], un feroz cazador que iba acompañado de una banda de secuaces armados, con el fin de incitar a las demás personas a la rebelión, siempre tenía en la boca y repetía la expresión ‘nemrod, nemrod’, esto es: ‘rebelémonos, rebelémonos’. Por consiguiente, en tiempos posteriores, otras personas, incluso Moisés mismo, lo designaron mediante esa palabra como si se tratara del nombre propio”.
    Está claro que Nemrod no se hizo un nombre célebre. Según parece, se desconoce el nombre que se le dio cuando nació. Ha desaparecido de la historia, como los nombres de los que le siguieron. Ni siquiera dejó descendientes que perpetuaran su nombre. En lugar de alcanzar gloria y fama, se le ha cubierto de infamia. El nombre Nemrod lo distingue para siempre como un rebelde insolente que con insensatez desafió a Jehová Dios.

    11:31.
    ¿Cómo era la casa en la que vivió Abrán (Abrahán)?

    Abrán y su esposa vivían en una próspera ciudad caldea llamada Ur. Pero cuando Dios les ordenó que se mudaran de allí, empezaron a vivir en tiendas de campaña (Génesis 11:31; 13:12). ¿A qué cosas tuvieron que renunciar? Entre 1922 y 1934, el arqueólogo Leonard Woolley desenterró las ruinas de Ur —situadas en Irak— y encontró, entre otras edificaciones, 73 casas hechas de ladrillo. En muchas de ellas, las habitaciones estaban dispuestas alrededor de un patio empedrado, construido con un ligero declive para guiar el agua a un sumidero central. En las más grandes, los cuartos de invitados tenían su propio lavabo. En la planta baja también solía hallarse la cocina con su fogón y los cuartos de los sirvientes.
    A la planta superior se subía por una escalera y, una vez arriba, los miembros de la familia accedían a sus dormitorios a través de un corredor de madera que rodeaba el patio central. “Una casa [...] con patio empedrado, muros blanqueados, sistema de desagüe [...] y doce habitaciones o más indica un nivel de vida realmente elevado —afirmó Leonard Woolley—. Y este era el tipo de casas [...] de la clase media: tenderos, mercaderes, escribas y así por el estilo.”


    Lecciones para nosotros:

    9:1; 11:9.
    Ninguna treta ni esfuerzo humano puede frustrar el propósito de Jehová.

    10:1-32.
    Los dos registros genealógicos correspondientes a antes y después del Diluvio, en los capítulos 5 y 10, conectan a todo el género humano con el primer hombre, Adán, mediante los tres hijos de Noé.
    Los asirios, los caldeos, los hebreos, los sirios y algunas tribus árabes son descendientes de Sem.
    Los etíopes, los egipcios, los cananeos y algunas tribus africanas y árabes son descendientes de Cam.
    Los indoeuropeos son descendientes de Jafet.
    Todos los seres humanos estamos emparentados y todos somos iguales a los ojos de Dios (Hechos 17:26).
    Esta verdad debe influir en el modo como vemos y tratamos a los demás.

    La primera sección del libro de Génesis contiene el único relato exacto sobre los albores de la historia humana.
    En sus páginas llegamos a comprender el propósito por el que Dios puso al hombre en la Tierra. ¡Qué alentador es saber que ningún esfuerzo humano, como el de Nemrod, puede frustrar el cumplimiento de dicho propósito!

    Si examinamos la sección “Respuestas a preguntas bíblicas” cuando leamos la Biblia al prepararnos semanalmente para la Escuela del Ministerio Teocrático, comprenderemos mejor algunos pasajes complicados. Los comentarios que aparecen bajo el subtítulo “Lecciones para nosotros” nos ayudarán a beneficiarnos de la lectura bíblica semanal. Si se estima conveniente, también pueden servir de base para discursos sobre las necesidades locales en la Reunión de Servicio.
    No cabe duda de que la Palabra de Jehová es viva y ejerce poder en nuestra vida (Hebreos 4:12).


    EL LIBRO de Génesis abarca 2.369 años de la historia humana contando desde la creación del primer hombre, Adán, hasta la muerte de José, el hijo de Jacob. En el número anterior de esta revista se comentaron los diez primeros capítulos y los versículos 1 a 9 del capítulo 11, donde se narran los sucesos desde la creación hasta la construcción de la Torre de Babel*.
    El presente artículo analizará puntos sobresalientes del resto del libro de Génesis, que tienen que ver con la relación que mantuvo Dios con Abrahán, Isaac, Jacob y José. Unos trescientos cincuenta años después del Diluvio nace del linaje de Sem, hijo de Noé, un hombre que sería muy allegado a Dios. Su nombre es Abrán, pero más adelante se le llamará Abrahán. Abrán obedece el mandato divino y abandona la ciudad caldea de Ur para ser nómada y vivir en tiendas en una tierra que Jehová ha prometido darles a él y a sus descendientes.
    Por su fe y obediencia, Abrahán recibe el apelativo de “amigo de Jehová” (Santiago 2:23).

    Jehová destruye a los pervertidos habitantes de Sodoma y las ciudades vecinas, mientras que preserva la vida de Lot y sus hijas. Se cumple una promesa divina con el nacimiento de Isaac, el hijo de Abrahán. Años después, la fe del patriarca se pone a prueba cuando Jehová le manda que ofrezca a su hijo en sacrificio. Él está dispuesto a obedecer, pero un ángel lo detiene. No hay duda de que Abrahán es un hombre de fe, y se le garantiza que por medio de su descendencia se bendecirán todas las naciones. La muerte de su amada esposa, Sara, le entristece mucho.


    Respuestas a preguntas bíblicas:

    12:1-3.
    ¿Cuándo entró en vigor el pacto abrahámico, y por cuánto tiempo?

    El pacto que hizo Jehová con Abrán de que “se bendecir[ían] por medio de [él] todas las familias del suelo” entró en vigor, al parecer, cuando Abrán cruzó el Éufrates de camino a Canaán el 14 de Nisán del año 1943 a.E.C., su caravana dejó atrás Harán y recorrió unos 90 kilómetros en dirección oeste hasta detenerse tal vez a orillas del Éufrates frente a Carquemis, ciudad comercial de la antigüedad. Aquel era el principal punto por donde cruzaban las caravanas. Esto es, cuatrocientos treinta años antes de que se liberara a Israel de Egipto el 14 de Nisán de 1513 a.E.C. (Éxodo 12:2, 6, 7, 40, 41). El pacto abrahámico es “un pacto hasta tiempo indefinido”. Sus términos exigen que se extienda hasta que se haya consumado la destrucción de todos los enemigos de Dios y la bendición de las familias de la Tierra (Génesis 17:7; 1 Corintios 15:23-26).

    12:13.
    ¿Por qué pidió Abrahán a Sara que dijera que era su hermana?

    El temor de Abrahán no era infundado, pues un antiguo papiro habla de un faraón que encargó a sus hombres armados tomar a una hermosa mujer y matar a su esposo.

    ¿Se casó el Faraón con Sara? - Génesis 12:19
     

    13:14.
    ¿Qué es la benevolencia, y cómo la ha demostrado Jehová en sus tratos?

    “Benévolo.” Este adjetivo nos dice mucho del trato que dispensa Jehová a sus criaturas. En vez de ser —como tantos poderosos— brusco, frío o tiránico, actúa con dulzura y suavidad. Por ejemplo, dijo a Abrahán: “Alza los ojos, por favor, y mira desde el lugar donde estás, hacia el norte y hacia el sur y hacia el este y hacia el oeste” (Génesis 13:14). Aunque muchas versiones omiten aquí la expresión “por favor”, los biblistas reconocen que el original hebreo emplea una partícula que transforma las órdenes en peticiones corteses. Hay otros casos similares (Génesis 31:12; Ezequiel 8:5). Imaginémoslo: ¡el Soberano universal pide las cosas “por favor” a simples seres humanos! En un mundo donde predominan la rudeza y la agresividad, ¿verdad que nos reconforta pensar en la benevolencia de nuestro Dios, Jehová?

    13:16.
    ¿Cómo multiplicaría Jehová a Abrán “como las estrellas de los cielos”?

    A Abrahán se le prometió que su descendencia se multiplicaría y sería “como las estrellas de los cielos” (Gén. 22:17). Dicho de otro modo, en tiempos de Abrahán ningún ser humano tenía forma de saber exactamente cuántas personas compondrían dicha descendencia espiritual. No obstante, con el tiempo se reveló la cantidad precisa: 144.000, además de Jesús (Rev. 7:4; 14:1). La Palabra de Dios dice: “[Abrahán] puso fe en Jehová; y él procedió a contárselo por justicia” (Gén. 15:5, 6). Es verdad que ningún ser humano es totalmente justo (Sant. 3:2). Pero como Abrahán tenía tanta fe, Jehová lo consideró justo e incluso dijo que era su amigo (Isa. 41:8). Quienes componen junto con Jesús la descendencia espiritual de Abrahán también han sido declarados justos, y esto les reporta bendiciones aún mayores que las que recibió Abrahán.

     
     
    ¿Por qué se le llama a Abrán el hebreo?

    15:1.
    ¿Comó protegió Jehová a algunos antepasados de la Descendencia?

    Estas no son palabras vacías. Pensemos, por ejemplo, en lo que sucedió en torno al año 1919 a.E.C.. Cuando Abrahán y su esposa Sara se fueron a vivir a Guerar por un tiempo, Abimélec, el rey de la ciudad, tomó a Sara con la intención de convertirla en su mujer, pues ignoraba que estaba casada. ¿Era esta una de las estrategias de Satanás para impedir que ella le diera un hijo a Abrahán? La Biblia no lo aclara, pero sí muestra que Dios tomó cartas en el asunto y advirtió en sueños al monarca que no la tocara (Gén. 20:1-18). Pero esta es tan solo una de las varias ocasiones en que libró del peligro al patriarca y a su familia (Gén. 12:14-20; 14:13-20; 26:26-29). Por eso, el salmista tenía toda la razón para escribir: “[Jehová] no permitió que ningún humano los defraudara [a Abrahán y sus descendientes], antes bien, a causa de ellos censuró a reyes, diciendo: ‘No toquen ustedes a mis ungidos, y a mis profetas no hagan nada malo’” (Sal. 105:14, 15).

    15:5.
    ¿Por qué deberíamos utilizar medios visuales al enseñar, y cómo nos puso el ejemplo Jehová?

    Los medios visuales retienen la atención del auditorio y crean una impresión mental más clara y duradera que la palabra hablada por sí sola. Jehová se valió de diferentes medios visuales, como las estrellas, el taller de un alfarero, una calabaza vinatera y el tabernáculo (Gén. 15:5; Jer. 18:1-6; Jon. 4:6-11; Heb. 9:9, 23, 24).

    16:2.
    ¿Estuvo bien que Sarai ofreciera a su sirvienta Agar para que fuera esposa de Abrán?

    Aquello era la costumbre de la época: la esposa estéril estaba obligada a dar una concubina a su marido con el fin de producir herederos. La práctica de la poligamia surgió por primera vez entre los descendientes de Caín.
    Poco a poco se convirtió en una costumbre que acabaron aceptando algunos siervos de Jehová (Génesis 4:17-19; 16:1-3; 29:21-28).
    No obstante, Dios nunca cambió su norma original, a saber: la monogamia (Génesis 2:21, 22). Noé y sus hijos, a quienes se les reiteró el mandato de ‘ser fructíferos y llenar la tierra’, eran monógamos (Génesis 7:7; 9:1; 2 Pedro 2:5).
    Más adelante, Jesucristo confirmó esta norma original (Mateo 19:4-8; 1 Timoteo 3:2, 12).

    18:22-33.
    ¿De qué modo le mostró gran paciencia Jehová a Abrahán?

    En la conversación que tuvo Jehová con Abrahán sobre la destrucción de Sodoma, Jehová le permitió pacientemente que lo cuestionara ocho veces. Abrahán incluso se exaltó y le dijo: “¡Es inconcebible de ti el que vayas a obrar de esta manera para dar muerte al justo con el inicuo, de modo que tenga que ocurrirle al justo lo mismo que le ocurre al inicuo! Es inconcebible de ti. ¿El Juez de toda la tierra no va a hacer lo que es recto?” (Gé 18:22-33).
    ¿Qué nos enseña este relato sobre la forma de pensar de Jehová? Es obvio que Dios no necesitaba consultar a Abrahán para tomar la decisián correcta. Ahora bien, pudo haberle explicado desde el principio las razones por las que había tomado esa decisión. Pero al dejar que lo cuestionara, le dio tiempo para aceptar la situación y para entender su manera de ver los asuntos, así como la magnitud de su compasión y justicia. Ciertamente, Jehová trató a Abrahán como a un amigo (Isa. 41:8; Sant. 2:23).

    18:25.
    ¿Qué debemos hacer si nos parece que Jehova actuó injustamente?

    Si nos parece que Jehová ha actuado de forma injusta —sea por algo que leamos en la Biblia o que experimentemos en nuestra vida—, no lo juzguemos según nuestro propio concepto de la justicia. Recordemos que no siempre contamos con toda la información y que nuestro punto de vista es limitado y quizás esté distorsionado. Nunca olvidemos que “la ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Sant. 1:19, 20). Así, nunca llegaremos a “enfure[cernos] contra Jehová” (Pro. 19:3). Como Jesús, reconozcamos que solo Jehová tiene el derecho de decidir lo que es justo y bueno (Mar. 10:17, 18). Concentrémonos en adquirir “conocimiento exacto” de sus normas (Rom. 10:2; 2 Tim. 3:7). Si las aceptamos y vivimos conforme a la voluntad divina, demostraremos que estamos buscando primero “la justicia de Dios” (Mat. 6:33).

    19:8.
    ¿No estuvo mal que Lot ofreciera sus hijas a los habitantes de Sodoma?

    Según la ética oriental, era responsabilidad del anfitrión proteger y defender a los huéspedes hasta con la vida, si fuera necesario. Y Lot estaba dispuesto a hacerlo. Con valor salió, cerró la puerta tras de sí y se presentó solo ante la multitud.
    Para cuando Lot ofreció a sus hijas, probablemente ya supiera que sus invitados eran mensajeros de Dios y, por tanto, pensara que Dios podía encargarse de protegerlas tal como protegió a su tía Sara en Egipto (Génesis 12:17-20). Y así fue, tanto Lot como sus hijas recibieron protección.
    Analicemos otra posibilidad. Puede que Lot tratara de desconcertar o confundir a los agresores. Tal vez pensara que aquellos sodomitas con apetitos homosexuales no desearían a sus hijas (Judas 7). Además, como las jóvenes estaban comprometidas con dos hombres de la ciudad, en la muchedumbre seguramente habría parientes, amigos o socios de sus futuros yernos (Génesis 19:14). Quizás Lot esperara que, debido a tal relación, en la multitud habría hombres que defenderían a sus hijas. Una turba dividida no sería, desde luego, tan peligrosa.

    ¿Indica este texto que Dios sea una trinidad? - Génesis 19:24
     

    19:26.
    ¿Por qué perdió la vida la mujer de Lot?

    Pudo ser por curiosidad, por falta de fe, o tal vez porque su apego por el hogar y los bienes que tenía en Sodoma fue mayor que su amor por Dios (Luc. 17:31, 32).
    Parece que ya estaban cerca de Zóar la ciudad de refúgio, quizás a punto de entrar en la ciudad, cuando desobedeció: se volvió y miró atrás. Y como dice el registro bíblico: “Se convirtió en columna de sal”.

    19:30-38.
    ¿Aprobó Jehová que Lot se emborrachara y engendrara prole con sus dos hijas?

    Jehová no aprueba ni el incesto ni la borrachera (Levítico 18:6, 7, 29; 1 Corintios 6:9, 10).
    Lot en realidad deploraba los “hechos desaforados” de los habitantes de Sodoma (2 Pedro 2:6-8).
    El hecho de que sus hijas lo emborracharan indica que sabían que su padre no consentiría en mantener relaciones sexuales con ellas mientras estuviera sobrio.
    Pero al ser extranjeras en el país, sus hijas pensaron que esa era la única manera de evitar que se extinguiera la familia de Lot.
    El relato está en la Biblia para revelar el parentesco que tenían los moabitas (mediante Moab) y los amonitas (mediante Ben-ammí) con los descendientes de Abrahán, los israelitas.

    ¿Condenó Dios éste incesto? - Génesis 19:31, 32
     

    22:17.
    ¿Por qué son las comparaciones y las metáforas poderosos recursos didácticos?

    Las comparaciones y las metáforas crean vívidas imágenes mentales con pocas palabras. Bien utilizadas, llegan al corazón del oyente y le ayudan a recordar lo que se ha dicho mejor que si tan solo expusiéramos los hechos (Gén. 22:17; Sal. 1:3; Sant. 3:6.).

    22:18.
    ¿Cómo se fue revelando detalles del “secreto sagrado del reino de Dios”?

    Poco a poco, Jehová fue revelando detalles del “secreto sagrado del reino de Dios” a diversas personas (Mar. 4:11). Una de ellas fue Abrahán, a quien se le llamó “amigo de Jehová” (Sant. 2:23). Dios le prometió que lo convertiría en “una nación grande”, y más adelante dijo las palabras de Génesis 22:18 (Gén. 12:2, 3; 17:6; 22:17). Mediante Jacob, un nieto de Abrahán, Jehová predijo: “El cetro no se apartará de Judá, ni el bastón de comandante de entre sus pies, hasta que venga Siló; y a él pertenecerá la obediencia de los pueblos” (Gén. 49:10). Estas palabras predecían la llegada de alguien llamado Siló, que significa “Aquel de Quien Es” o “Aquel a Quien Pertenece”. Solo él tendría el derecho de recibir “el cetro” y “el bastón de comandante” (símbolos de soberanía y de poder) para gobernar a todos “los pueblos”.

    Cap. 24.
    En el drama profético del capítulo 24 de Génesis, ¿a quién representa a) Abrahán, b) Isaac, c) Eliezer, el siervo de Abrahán, d) los diez camellos y e) Rebeca?

    a) Abrahán representa a Jehová; b) Isaac, al Cordero de Dios, Jesucristo; c) Eliezer representa el espíritu santo; d) los diez camellos son la completa y perfecta Palabra de Dios, y e) Rebeca representa a la esposa del Cordero, los 144.000 miembros de la clase de la novia.

    24:12.
    ¿Qué aprendemos de la oración de Eliezer y de la respuesta que recibió?

    El estudio de la Biblia nos enseña lo importante que es pedir siempre la guía de Dios. Recordemos el caso del siervo de mayor edad de Abrahán, quien seguramente era Eliezer. Este hombre viajó a Mesopotamia por orden de su amo en busca de una mujer que sirviera a Jehová y se casara con Isaac. Cuando vio a varias mujeres sacando agua de un pozo, oró a Jehová y le dijo: “Que la joven a quien yo diga: ‘Baja tu jarro de agua, por favor, para que yo beba’, y que realmente diga: ‘Bebe, y también daré de beber a tus camellos’, esta sea la que tienes que asignar a tu siervo, a Isaac” (Gén. 24:13, 14). El siervo de Abrahán recibió la respuesta a su oración cuando Rebeca dio de beber a sus camellos. Poco después, ella se fue con él a Canaán y llegó a ser la amada esposa de Isaac. Claro, hoy día no podemos esperar que Jehová nos guíe dándonos una señal especial. No obstante, él dirigirá nuestros pasos si le oramos y nos dejamos guiar por su espíritu (Gál. 5:18).

    24:14.
    ¿Qué lección nos enseña el hecho de que Eliazer se esforzara por complacer a Jehová al buscar esposa para Isaac?

    Eliezer tuvo que hacer ingentes esfuerzos para actuar a la manera de Jehová. Nosotros, igualmente, quizás descubramos que no siempre resulta fácil conformarse a las normas de Jehová. Por ejemplo, puede que sea difícil encontrar un empleo que no ahogue la actividad teocrática, un cónyuge temeroso de Dios, compañeros edificantes o entretenimiento que no sea degradante. (Mateo 6:33; 1 Corintios 7:39; 15:33; Efesios 4:17-19.) Sin embargo, Jehová puede sostener a los que rehúsan claudicar de los principios bíblicos. La Escritura promete: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas”. (Proverbios 3:5, 6.)

    24:22.
    ¿Qué significaba el que el criado de Abrahán le pusiera una nariguera a Rebeca?

    Un pendiente de oro. Debe notarse que este regalo no fue la dote de ella sino una expresión de la gratitud de Eliezer. Aunque sospechaba que llegaría a ser la esposa de Isaac, Eliezer todavía ni sabía su nombre, mucho menos su relación familiar con Abrahán. La palabra traducida "pendiente", "joya para la frente", proviene del hebreo nézem, un anillo para la nariz. Desde los tiempos antiguos, las mujeres beduinas han llevado anillos en la nariz, ya sea en el cartílago de uno de los lados o en el tabique central de la nariz (Isa 3:21; Eze 16:11, Eze 16:12). Entre los beduinos, el anillo en la nariz es todavía el regalo que se acostumbra dar cuando se compromete una pareja. El anillo de oro pesaba probablemente unos 6 g, y los dos brazaletes de oro entre 120 y 150 g. Al precio actual del oro, (que hoy costarían unos 1.350 dólares [E.U.A.]). No es de admirar que Labán quedara sorprendido (Gé 24:30).


    Lecciones para nosotros:

    13:7-14.
    En aquellas tierras no había agua ni pastos suficientes para los rebaños de Abrán y Lot, por lo que surgieron tensiones y resentimientos entre los manaderos. Aquellas peleas eran impropias de los siervos del Dios verdadero. Si se permitía que continuaran, cabía la posibilidad de que se produjera una ruptura permanente y se retirará el espíritu de Jehová de ellos.
    Es notable que fuera Abrán, el más maduro quien tomo la iniciativa para hacer las paces, además le ofreció a su sobrino Lot la posibilidad de escoger el territorio para su ganado. Éste sin titubear, escogió lo que aparentaba ser la mejor tierra, la actitud de cada uno no fue pasada desapercibido a Jehová quien en el vers. 14 le recordó a Abrán las bendiciones que le esperaban por su actitud, también conocemos la historia de Lot, por su desconsiderada actitud de escoger lo que parecía la mejor parte.

    13:8, 9.
    Tenemos en Abrahán un magnífico ejemplo a la hora de zanjar diferencias.
    Nunca debemos sacrificar las buenas relaciones con los demás por motivos económicos, preferencias personales u orgullo. Los vers. 14 y 15 revela que Jehová bendice al que confía en Él y pone la prioridad en el amor y la paz.

    15:5, 6.
    Al ver que envejecía y todavía no había engendrado un hijo, Abrahán habló de ello con su Dios, quien entonces lo confortó. En consecuencia, Abrahán “puso fe en Jehová”. Si le abrimos nuestro corazón a Jehová en oración, aceptamos el consuelo que nos da mediante la Biblia y le obedecemos, nuestra fe se fortalecerá.

    15:16.
    ¿Por qué se retuvo Jehová de ejecutar sentencia sobre los amorreos (o cananeos) durante cuatro generaciones? Porque es paciente.
    Esperó hasta que no hubo ninguna posibilidad de mejora.
    Como Jehová, nosotros también hemos de ser pacientes.

    18:23-33.
    Jehová no destruye a la gente indiscriminadamente, sino que protege a los rectos.

    19:16.
    Lot “siguió demorándose”, y los ángeles casi tuvieron que sacarlos a él y a su familia a rastras de Sodoma.
    Hacemos bien en no perder nuestro sentido de la urgencia mientras esperamos el fin del mundo malo.

    19:26.
    Es totalmente insensato anhelar lo que hemos dejado atrás en el mundo o distraernos con ello.

    Abrahán concierta el matrimonio de Isaac con Rebeca, una mujer que tiene fe en Jehová. Ella da a luz a los gemelos Esaú y Jacob. Esaú desprecia su primogenitura y se la vende a Jacob, quien más adelante recibe la bendición de su padre.
    Jacob huye a Padán-aram, donde se casa con Lea y Raquel y se ocupa de los rebaños de su suegro durante veinte años antes de partir con su familia. Mediante Lea, Raquel y sus dos sirvientas, Jacob tiene doce hijos y varias hijas.
    Jacob forcejea con un ángel hasta conseguir una bendición, y se le cambia el nombre a Israel.


    Respuestas a preguntas bíblicas:

    25:8.
    ¿Quiénes formaban el pueblo de Abrahán? y ¿Qué significa la expresión “recogido a su pueblo”?

    En Génesis 11:10-26 se enumeran sus antepasados hasta llegar a Sem, el hijo de Noé. De modo que fue con estos otros que ya descansaban en el Seol con quienes Abrahán se reunió al morir.
    La expresión “recogido a su pueblo” aparece con cierta frecuencia en las Escrituras Hebreas. Así, es lógico concluir que tanto el hijo de Abrahán, Ismael, como el hermano de Moisés, Aarón, fueron al Seol al morir, con la esperanza de ser resucitados (Génesis 25:17; Números 20:23-29). Moisés también fue al Seol, aunque nunca se supo dónde estaba su tumba (Números 27:13; Deuteronomio 34:5, 6). Igualmente, Josué, sucesor de Moisés y caudillo de Israel, y toda su generación también descendieron al Seol cuando murieron (Jueces 2:8-10).
    Siglos después, David llegó a ser rey de las doce tribus de Israel. A su muerte, “yació [...] con sus antepasados” (1 Reyes 2:10). ¿Fue también al Seol? Cabe destacar que el día del Pentecostés del año 33 de nuestra era, el apóstol Pedro hizo alusión a la muerte de David y parafraseó el Salmo 16, versículo 10, que dice: “No dejarás mi alma en el Seol”. Tras mencionar que David todavía permanecía en su tumba, Pedro aplicó a Jesús estas palabras y dijo: “[David] vio de antemano y habló respecto a la resurrección del Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne vio corrupción. A este Jesús lo resucitó Dios, del cual hecho todos nosotros somos testigos” (Hechos 2:29-32). Pedro utilizó la palabra Hades, el equivalente griego del término hebreo Seol. Por lo tanto, quienes se encuentran en el Hades están en la misma situación que los que descansan en el Seol: en espera de la resurrección.

    25:23.
    ¿Predestinó Dios a Jacob y Esaú?

    Jehová podía leer el patrón genético de los gemelos todavía no nacidos. Él puede haber tenido esto en cuenta al ver de antemano las cualidades que cada uno de los muchachos desarrollaría, y predecir el resultado (Sal. 139:16). Pero aquí no hay indicación de que hubiera fijado el destino eterno de ellos o de que hubiera predeterminado el resultado de cada suceso de sus vidas.
    Jacob no usurpó en modo alguno la herencia de Esaú. Antes de que nacieran, Jehová había dicho que “el mayor servir[ía] al menor” (Génesis 25:23). Pero puede que alguien pregunte: “¿No habría sido más fácil si Dios hubiera hecho que Jacob naciera primero?”. Lo que sucedió después nos enseña verdades importantes. Dios no reserva bendiciones para quienes creen que tienen el derecho de recibirlas, pero sí muestra bondad inmerecida a quienes él escoge. Por ello, Jacob recibió la primogenitura, no su hermano mayor, quien la había despreciado. De igual manera, debido a que los judíos naturales como nación mostraron la misma actitud que Esaú, se les reemplazó con el Israel espiritual (Romanos 9:6-16, 24). Hoy la buena relación con Jehová no se consigue mediante una herencia recibida sin esfuerzo alguno por haber nacido en el seno de una familia que teme a Dios o en un ambiente espiritual. Los que desean recibir bendiciones divinas tienen que esforzarse por ser piadosos y tienen que estimar de verdad las cosas espirituales.

    28:12, 13.
    ¿Cuál fue el significado del sueño de Jacob en el que aparece “una escalera”?

    Esta “escalera” (que puede haber tenido la apariencia de un tramo ascendente de piedras) indicó que hay comunicación entre la Tierra y el cielo, y que los ángeles desempeñan un servicio muy importante entre Jehová y los seres humanos que tienen Su aprobación (Juan 1:51).
    En lo alto Jacob vio a Jehová, que le confirmó el pacto divino que había hecho con Abrahán e Isaac. (Gé 28:11-13; 1Cr 16:16, 17.)

    30:1-8.
    ¿En qué sentido fue Raquel un buen ejemplo de alguien cuyos esfuerzos sinceros fueron bendecidos por Jehová?

    Raquel, que apreciaba su herencia, era muy consciente de que Jehová había prometido bendecir a Jacob. Su hermana, Lea, la primera esposa de Jacob, había sido bendecida con cuatro hijos, mientras que ella permanecía estéril (Gén. 29:31-35). En vez de compadecerse de sí misma, elevó continuas súplicas a Jehová y actuó decididamente en armonía con la voluntad de Dios y sus propias peticiones.

    30:3.
    ¿Qué significa dar a luz sobre las rodillas de otra mujer?

    Esas palabras no significaban que el alumbramiento fuera a hacerse literalmente sobre las rodillas de otra mujer, sino que podía tener al niño sobre sus rodillas como si fuera suyo. (Compárese con Gé 50:23.)
    Estos hijos participaron de la herencia igual que los nacidos a las esposas legales. Eran hijos que él había engendrado, y puesto que las esclavas eran propiedad de las esposas, era una forma de adopción donde tanto la esposa legal como la esclava tenían derechos de propiedad sobre esos hijos.

    30:14, 15.
    ¿Por qué cambió Raquel la oportunidad de concebir por unas mandrágoras?

    En la antigüedad, la mandrágora tenía usos medicinales como narcótico y antiespasmódico.
    También se la consideraba afrodisíaca, así como estimulante de la fertilidad y la concepción (El Cantar de los Cantares 7:13).
    Aunque la Biblia no revela por qué hizo el cambio, Raquel tal vez pensara que las mandrágoras la ayudarían a concebir y así acabar con el oprobio de ser estéril.
    Las mandrágoras nunca surtieron efecto. Cuando por fin Raquel pudo concebir y dar a luz a José tras seis años de matrimonio, fue porque Jehová “se acordó” de ella y respondió a su oración. Solo entonces pudo exclamar Raquel: “¡Dios ha quitado mi oprobio!” (Génesis 30:22-24).

     
     
    “Terafim”

    32:24-32.
    Según el relato de Génesis 32:24-32, ¿qué hizo Jacob a los 97 años para obtener la bendición de Jehová, y qué aprendemos de ello?

    Jacob se concentró en la voluntad de Jehová y valoró su herencia. Oró con fervor a Dios para que lo bendijera y obró en armonía con la voluntad divina. Este relato nos enseña que prescindiendo de nuestra edad o de cuántos años llevemos sirviendo a Jehová, a todos nos beneficiará imitar el esfuerzo sincero de Jacob. Jamás debemos dejar de luchar por servir a Jehová de toda alma.

    33:3, 4.
    ¿Qué lección nos dio Jacob sobre cómo resolver desacuerdos?

    Al hallarse cara a cara con Esaú, ¿qué hace Jacob? “Y él mismo se adelantó a ellos y procedió a inclinarse a tierra siete veces hasta que llegó cerca de su hermano,” Jacob con el derecho de primogenitura por más de 20 años como si hubiera estado reconociendo a alguien que era superior a él, se inclina a tierra humildemente sin importarle lo que sus familiares o otros espectadores pensaran de su manera de rebajarse a su hermano. ¿Cuál fue el resultado? “Y Esaú fue corriendo a su encuentro, y empezó a abrazarlo y caer sobre su cuello y besarlo, y prorrumpieron en lágrimas.”—Génesis 32:13-15; 33:1-4.
    ¿Qué nos enseña esto? Cuando se trata de una disputa entre dos personas, hay algo más importante que el saber quién tiene “razón” o quién tiene “la culpa.” Es importante que se restablezca la paz. Por eso, si usted ha tenido un desacuerdo con alguien, pregúntese: “¿Estoy viendo el asunto desde el punto de vista de él? ¿He tratado el asunto de la manera cristiana? ¿Estoy dispuesto a ser humilde? ¿Puedo ser yo el primero en decir: ‘Lo siento’ debido a haber causado a otra persona cierto grado de vergüenza?”
    Dice cierto refrán: “Lo siento son tan solo dos palabritas.” Pero son poderosas. Procure ser el primero en decirlas.—Mateo 5:9, 23, 24.

    37:12-17.
    Al leer Génesis 37:12-17, ¿qué paralelo observamos entre las vidas de José y Jesús?

    Pese a la animosidad que le guardaban sus hermanos, José salió inmediatamente en su ayuda (Gén. 37:5-11). De igual modo, Jesús aceptó con gusto la asignación de Jehová de venir a la Tierra, aunque implicase mucho sufrimiento.

    37:27 «o» 45:4.
    ¿Quién vendió a José para Egipto?

    Génesis 37:27 dice que los hermanos de José lo vendieron. Pero el siguiente versículo declara: “Ahora bien, iban pasando hombres, mercaderes madianitas. Por lo tanto [los medio hermanos de José] halaron y alzaron a José de la cisterna y entonces vendieron a José a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Con el tiempo éstos llevaron a José a Egipto.” De modo que, ¿sacaron unos mercaderes madianitas a José del hoyo y lo vendieron a los ismaelitas que se lo llevaron a Egipto? No, hasta José posteriormente confirmó que sus propios hermanos lo habían vendido, al decir: “Yo soy José su hermano, a quien ustedes vendieron para Egipto.” (Génesis 45:4) Por eso ¿a qué conclusión hemos de llegar? O que a los madianitas (que estaban relacionados con los ismaelitas) también se les llamaba ismaelitas, o que los comerciantes madianitas estaban viajando con la caravana ismaelita. Y los hermanos de José lo vendieron a ellos.

    ¿Es incorrecto usar contraceptivos? - Génesis 38:8-10
     
    ¿Tubo relaciones Judá con una ramera? - Génesis 38:15, 16
     

    39:9.
    ¿Cómo sabía José que el adulterio era pecar contra Dios?

    José conocía la norma divina: el matrimonio es una unión en la que solo hay lugar para un hombre y una mujer que forman “una sola carne”. Además, tuvo que haberse enterado del incidente de su abuela Rebeca con Abimélec. Cuando este rey descubrió que era una mujer casada, comprendió que ningún hombre de su reino debía unirse a ella, pues quien lo hiciera cometería un pecado y acarrearía culpa a su pueblo. Y Jehová dio su bendición, lo que reveló su punto de vista acerca del adulterio. Sin duda, el conocimiento que tenía José de estos asuntos contribuyó a que la voz de su conciencia resonara aún con más fuerza y lo moviera a rechazar la inmoralidad sexual (Gén. 2:24; 12:17-19; 20:1-18; 26:7-14). Hoy día disponemos de la Biblia completa para aprender la manera de pensar y sentir de nuestro Padre, lo que incluye qué cosas aprueba y cuáles prohíbe. Cuanto más familiarizados estemos con las Escrituras, más fácil nos será acercarnos a Dios y copiar su ejemplo. Y, por consiguiente, lo que nos diga la conciencia reflejará cada vez mejor la manera de pensar de nuestro Padre y estará en sintonía con su voluntad (Efe. 5:1-5).


    Lecciones para nosotros:

    25:23.
    Jehová es capaz de conocer la composición genética del feto y de usar su presciencia para seleccionar de antemano a la persona indicada para su propósito. Sin embargo, no predetermina el resultado final de su vida (Oseas 12:3; Romanos 9:10-12).

    25:32, 33; 32:24-29.
    El interés de Jacob por obtener la primogenitura y la lucha que sostuvo con un ángel toda la noche hasta conseguir una bendición indican que apreciaba las cosas sagradas. Jehová nos ha confiado muchas cosas sagradas, tales como nuestra relación con él y su organización, el rescate, la Biblia y la esperanza del Reino.
    Seamos como Jacob y demostremos que las apreciamos.

    34:1, 30.
    La raíz del asunto que ‘acarreó extrañamiento’ a Jacob fue que Dina hizo amistad con gente que no amaba a Jehová.
    Seamos, pues, prudentes al elegir a nuestros amigos.

    Los celos mueven a los hijos de Jacob a vender a su hermano José como esclavo. Ya en Egipto, a José lo encarcelan porque se atiene fielmente y con valor a las normas morales de Dios. Al correr del tiempo se le saca de la prisión para interpretar los sueños del Faraón, los cuales predicen siete años de bonanza seguidos de otros tantos de escasez. Se nombra a José administrador del alimento de Egipto. Sus hermanos acuden al país en busca de provisiones debido al hambre. La familia se reencuentra y se asienta en la fértil tierra de Gosén. En su lecho de muerte, Jacob bendice a sus hijos y da una profecía que ofrece una garantía segura de que habrá grandes bendiciones en los siglos venideros. Los restos mortales de Jacob se llevan a Canaán para ser enterrados. Cuando José muere a la edad de 110 años, se le embalsama, y finalmente se le transporta a la Tierra Prometida (Éxodo 13:19).


    Respuestas a preguntas bíblicas:

    41:16.
    ¿Cómo educaban a sus hijos los siervos de Dios de tiempos bíblicos?

    Los siervos de Dios de tiempos bíblicos se aseguraban de que sus hijos aprendieran las normas básicas de cortesía en el hogar. Fíjese en la amabilidad y cariño con que Abrahán e Isaac se dirigieron el uno al otro en Génesis 22:7. En el caso de José también se hizo patente que sus padres lo habían educado bien, pues cuando estuvo encarcelado fue cortés incluso con los demás prisioneros (Gén. 40:8, 14). Y su manera de dirigirse al faraón demuestra que había aprendido cómo comportarse ante personas de alto rango (Gén. 41:33, 34). Uno de los Diez Mandamientos que Jehová dio a los israelitas es este: “Honra a tu padre y a tu madre para que resulten largos tus días sobre el suelo que Jehová tu Dios te da” (Éxo. 20:12). Un modo de honrar a los padres era siendo respetuoso con ellos. Por ejemplo, la hija de Jefté demostró un respeto sobresaliente por su padre cumpliendo con el voto que él había hecho, a pesar del gran sacrificio que eso significó para ella (Jue. 11:35-40).

    42:25-35.
    Según Génesis 42:25-35, ¿cómo mostró José una compasión comparable a la de Jesús?

    Tras comprobar que el arrepentimiento de sus medio hermanos era sincero, José manifestó misericordia al llenar sus costales de grano, devolverles el dinero y darles provisiones para el viaje. Igualmente, Jesús cuida y muestra misericordia a las “otras ovejas” arrepentidas de la actualidad (Juan 10:16).

    43:32.
    ¿Por qué era detestable para los egipcios comer con los hebreos?

    Tal vez se debiera principalmente al orgullo racial y al prejuicio religioso. Además, los egipcios detestaban a los pastores (Génesis 46:34). ¿Por qué razón? Posiblemente porque el sistema de castas egipcio colocaba a los pastores en uno de los últimos lugares, o quizás porque sintieran un fuerte rechazo hacia quienes buscaban pastos para los rebaños, pues escaseaba la tierra de cultivo.

    44:5.
    ¿Utilizó realmente José una copa para leer agüeros?

    La copa de plata y lo que se dijo de ella eran evidentemente parte de una estratagema.
    Como fiel siervo de Jehová, José no empleó la copa para leer agüeros, tal como tampoco la hurtó Benjamín.

    ¿Fue José fiel a Jehová si practicaba la adivinación? - Génesis 44:5
     

    46:34.
    ¿Por qué pidió José a sus hermanos que se identificaran como pastores si los pastores eran despreciados en Egipto?

    La aversión de los egipcios a comer con los hebreos, como en el caso de la comida que José ofreció a sus hermanos, tal vez haya sido el resultado del orgullo y prejuicio religioso o racial. Por ejemplo, en Génesis 43:32 leemos que era “cosa detestable” (“abominación”, Val; “algo abominable”, CB) para los egipcios comer con los hebreos, y en Génesis 46:34, que “todo pastor de ovejas [era] cosa detestable [“abominación”, Val; “cosa abominable”, CI] a Egipto”. Según G. Rawlinson, esta aversión se debía al desprecio que sentían los egipcios por los extranjeros en general y los pastores en particular. Es muy posible que este último sentimiento se debiera a que un sistema egipcio de castas colocaba a los pastores en uno de los últimos lugares, o quizás a un fuerte rechazo de aquellos que buscaban pasto para los rebaños, pues escaseaba la tierra de cultivo.
    Siguiendo las instrucciones de José, sus hermanos se identificaron como pastores de ovejas y pidieron permanecer como residentes forasteros en la tierra de Gosén. Su solicitud les fue concedida, y José, tras presentar a su padre a Faraón, instaló a Jacob y su casa en lo mejor de la tierra. (Gé 46:2847:11.) Así que, de manera sabia y amorosa, José sacó el mejor partido del prejuicio egipcio contra los pastores. Resultó en una salvaguarda para que la familia de Jacob no se contaminase con la influencia egipcia, y eliminó el peligro de ser asimilados totalmente por los egipcios como consecuencia de casarse con ellos.

    47:21-25.
    ¿Qué correspondencia hay entre las provisiones actuales de la clase del esclavo y la distribución de grano de los días de José?

    Bajo la dirección de Jesús —el José Mayor—, la clase del esclavo hace todo lo que puede bíblicamente para que los testigos dedicados de Jehová, así como las personas interesadas, reciban el alimento espiritual que sostiene la vida. El esclavo también ha organizado congregaciones y les ha proporcionado numerosas publicaciones bíblicas para el territorio que estas atienden.

    49:10.
    ¿Qué son “el cetro” y “el bastón de comandante”?

    El cetro es el bastón que lleva un gobernante como símbolo de su autoridad real. El bastón de comandante es una vara larga que simboliza el poder de mando. La referencia que Jacob hizo a ambos indicó que la tribu de Judá tendría una medida importante de autoridad y poder hasta la venida de Siló.
    Este descendiente de Judá es Jesucristo, aquel a quien Jehová ha otorgado gobernación celestial.
    Cristo tiene autoridad real y posee el poder de mando (Salmo 2:8, 9; Isaías 55:4; Daniel 7:13, 14).

    49:10a.
    ¿Qué pacto hizo Jehová con David?

    El primer descendiente de Judá que escogió Jehová para reinar sobre su pueblo fue un pastor: David, el hijo de Jesé (1 Sam. 16:1-13). Pese a que cometió graves errores y pecados, David contaba con la aprobación de Jehová, pues era un hombre leal que apoyaba la soberanía divina. Dios hizo un pacto con él y en este reveló más detalles sobre la profecía de Edén. “Ciertamente levantaré tu descendencia después de ti, que saldrá de tus entrañas —le dijo Jehová—; y realmente estableceré con firmeza su reino.” Esa “descendencia” no podía limitarse a Salomón, el hijo y sucesor de David, ya que Dios también declaró: “Estableceré el trono de su reino firmemente hasta tiempo indefinido”. Según el pacto davídico, la prometida “descendencia” del Reino vendría del linaje de David (2 Sam. 7:12, 13).


    Lecciones para nosotros:

    38:26.
    Judá no actuó bien con Tamar, su nuera viuda. Aun así, cuando se le hizo ver que era el responsable de su embarazo, Judá admitió el error con humildad. Nosotros también debemos estar dispuestos a reconocer los errores.

    39:9.
    La respuesta que dio José a la esposa de Potifar indica que su forma de pensar se amoldaba a lo que pensaba Dios sobre la moralidad y que los principios piadosos guiaban su conciencia. ¿No deberíamos nosotros esforzarnos por lograr el mismo objetivo mientras crecemos en el conocimiento exacto de la verdad?

    41:14-16, 39, 40
    Jehová puede cambiar por completo las circunstancias de aquellos que le temen.
    Cuando sufrimos adversidades, es sabio depositar nuestra confianza en Jehová y serle fieles.

    Abrahán, Isaac, Jacob y José fueron verdaderos hombres de fe, temerosos de Dios.
    El relato del libro de Génesis sobre su vida fortalece sin duda nuestra fe y nos enseña muchas lecciones valiosas.

    Génesis nos provee claramente un fundamento para la fe, la esperanza y el ánimo. Inspira fe en Jehová y esperanza en la “descendencia” prometida, que traerá bendiciones (Génesis 3:15; 22:18). Este libro también nos ayuda a afrontar el futuro con ánimo, como lo hicieron los testigos de Jehová de la antigüedad.
    Aquellos siervos de Dios estaban “haciendo esfuerzos por obtener un lugar mejor, [...] uno que pertenece al cielo”, y Jehová “les tiene lista una ciudad” (Hebreos 11:15, 16). Tal como ellos miraron adelante al arreglo del Reino, que nosotros también cifremos nuestra confianza en tal arreglo. Y, como aquellos testigos de Jehová, que tengamos verdadera fe, esperanza y ánimo.

    Primer libro del Pentateuco (voz griega que significa “cinco rollos” o “volumen quíntuplo”). “Génesis” (cuyo significado es “Origen; Nacimiento”) es el nombre que recibe el primero de estos cinco libros en la Versión de los Setenta, mientras que su título hebreo Bere´·schíth (En el Principio) se toma de la primera palabra de la frase de apertura.

    Cuándo y dónde se escribió.

    El libro de Génesis era parte de un único escrito original (la Torá), y Moisés posiblemente lo terminó en el desierto del Sinaí en el año 1513 a.E.C. Después de Génesis 1:1, 2 (que refiere la creación de los cielos y la Tierra), el libro cubre un período de miles de años, que abarcan la preparación de la Tierra para ser habitada por el ser humano (véanse CREACIÓN; DÍA), y a partir de ahí narra la historia desde la creación del hombre hasta la muerte de José, en 1657 a. E.C. (Véase CRONOLOGÍA - [Desde la creación del hombre hasta el presente].)

    Escritor.

    En la actualidad por lo general se descarta la objeción que levantaron algunos escépticos, que decían que en la época de Moisés no se conocía la escritura. P. J. Wiseman indica en su libro New Discoveries in Babylonia About Genesis (1949, pág. 35) que la investigación arqueológica prueba exhaustivamente que “el arte de la escritura empezó en los albores de la historia conocida”. Prácticamente todos los doctos modernos reconocen que ya existía la escritura mucho antes del tiempo de Moisés, que vivió en el II milenio a. E.C. Expresiones como las que se hallan en Éxodo 17:14 —“Escribe esto como memoria en el libro”—, demuestran con claridad que la escritura era común en los días de Moisés. Como Dios le dio al hombre perfecto Adán un idioma, que él sería capaz de dominar a la perfección y con el que hasta compondría poesía, cabe pensar que Adán ideara algún medio de ponerlo por escrito. (Gé 2:19, 23.)

    ¿De dónde obtuvo Moisés la información que incluyó en el Génesis?

    Toda la información contenida en el libro de Génesis narra acontecimientos que ocurrieron antes del nacimiento de Moisés. Pudo recibirla directamente por revelación divina. Es obvio que alguien tenía que recibir de esa manera todos los datos relacionados con lo que sucedió antes de la creación del hombre, ya fuera Moisés o alguien anterior a él. (Gé 1:1-27; 2:7, 8.) Sin embargo, tanto esta información como la restante pudo haberle llegado a Moisés por tradición oral. Debido a la longevidad de los hombres de aquel tiempo, la transmisión pudo haberse efectuado desde Adán hasta Moisés mediante solo cinco eslabones humanos: Matusalén, Sem, Isaac, Leví y Amram. Una tercera posibilidad es que Moisés obtuviese mucha de la información para escribir Génesis de documentos o escritos ya existentes. Ya en el siglo XVIII de nuestra era, el docto holandés Campegius (Kempe) Vitringa sostuvo este mismo punto de vista, apoyándose en el hecho de que en el texto de Génesis aparece unas diez veces la expresión “estas son las generaciones de” (Mod), y una vez, “este es el libro de las generaciones de”. (Gé 2:4; 5:1; 6:9; 10:1; 11:10, 27; 25:12, 19; 36:1, 9; 37:2.) La palabra hebrea que en estas dos expresiones se traduce por “generaciones” es toh·le·dhóhth, un término que se traduciría mejor por “historias” u “orígenes”. Por ejemplo, no parece propio hablar de las “generaciones de los cielos y la tierra”, pero sí de la “historia de los cielos y la tierra”. (Gé 2:4.) Por esa razón, varias traducciones modernas emplean la palabra “historia” en todos los versículos citados anteriormente (NM), o al menos en algunos de ellos (BC; CI; Ga; MK; NBE; Str; Val, 1989; VP). En cualquier caso, no cabe duda de que tal como el hombre hoy está interesado en guardar un registro histórico exacto de los acontecimientos, también lo estuvo desde un principio.

    Apoyándose en las razones expuestas, tanto Vitringa como otros estudiosos posteriores han entendido que cada vez que en el texto de Génesis se emplea toh·le·dhóhth, se hace referencia a documentos escritos diferentes que obraban en poder de Moisés y en los que se basó para escribir gran parte del libro. Han entendido que los nombres a los que se refiere la expresión “historia de” (Adán, Noé, los hijos de Noé, Sem, Taré, Ismael, Isaac, Esaú y Jacob) fueron los autores del documento o bien sus depositarios. Claro que esta explicación deja sin aclarar cómo llegaron estos documentos a las manos de Moisés y por qué tuvo que valerse de información que procedía de hombres que no se distinguieron por ser adoradores fieles de Jehová (como Ismael y Esaú) para escribir una buena parte de Génesis. Por otra parte, es del todo posible que la expresión “esta es la historia de” sea tan solo una frase introductoria para dividir convenientemente en secciones un relato que en conjunto resulta largo. Mateo hace en su evangelio un uso similar de este recurso. (Mt 1:1; véase ESCRITURA.)

    Por lo tanto, no se pueden ofrecer conclusiones categóricas respecto a las fuentes de información que Moisés tuvo a su alcance. En lugar de suponer que fue solo por una de las tres vías comentadas, cabe pensar que la información pudo haberle llegado por las tres: revelación directa, transmisión oral y documentos escritos. Lo realmente importante es que Jehová Dios guió al profeta Moisés de manera que escribiera por inspiración divina. (2Pe 1:21.)

    El contenido tenía que servir de guía inspirada para las generaciones futuras. Había que leerlo con regularidad al pueblo (Dt 31:10-12; 2Re 23:2, 3; Ne 8:2, 3, 18), y los reyes de Israel tenían que seguir sus instrucciones. (Dt 17:18, 19.)

    La “hipótesis documental” de la crítica.

    Un grupo moderno de críticos de la Biblia ha cuestionado que una sola persona, Moisés, hubiese escrito o compilado Génesis. Afirman que el libro tuvo varios escritores, algunos de los cuales vivieron mucho después de Moisés. Aduciendo variaciones estilísticas y léxicas, han formulado la llamada “hipótesis documental”, según la cual el primer libro de la Biblia se nutrió de tres fuentes principales, que se designan así: “J” (Jahvista o Yavista), “E” (Elohísta) y “P” (Priesterkodex o sacerdotal). Como algunos acontecimientos narrados en Génesis parecen estar repetidos o son similares a otros que figuran en el mismo libro, hay quienes van aún más lejos y creen distinguir hasta catorce fuentes de información distintas. Afirman que estas varias fuentes o escritores sostenían puntos de vista y enfoques teológicos diferentes y que, pese a esa amalgama, Génesis guarda cierta coherencia como un todo. Con el objeto de defender su hipótesis, recurren a muchas explicaciones absurdas, algunas de las cuales se mencionan a continuación.

    El soporte principal de la hipótesis documental es el empleo de títulos diferentes para referirse a Dios; según su punto de vista, esto indica que hubo distintos escritores. Sin embargo, lo irrazonable de ese criterio se puede demostrar con solo una pequeña porción de Génesis, en la que figuran los títulos siguientes: “Dios Altísimo” (`El `El·yóhn, Gé 14:18), “Productor de cielo y tierra” (14:19), “Señor Soberano” (`Adho·nái, 15:2), “Dios de la vista” (16:13), “Dios Todopoderoso” (`El Schad·dái, 17:1), “Dios” (`Elo·hím, 17:3), “Dios verdadero” (ha·`Elo·hím, 17:18) y “Juez de toda la tierra” (18:25). Si se intentase aplicar este criterio para atribuir cada una de estas secciones a escritores diferentes, las dificultades que se originarían serían insalvables y se rayaría en el absurdo. La verdad del caso es que la variedad de títulos que en el libro de Génesis se aplican a Dios se emplean debido a su significado y revelan a Jehová en sus diferentes atributos, obras y tratos con su pueblo.

    Aún hay otros ejemplos: debido al uso que recibe la palabra hebrea ba·rá´ en Génesis 1:1, se ha dicho que esta sección debió proceder de la fuente “P”. Sin embargo, la misma palabra se emplea en Génesis 6:7, una sección atribuida a la fuente “J”. Se ha afirmado que la expresión “la tierra de Canaán”, que figura en varios pasajes del texto de Génesis (por ejemplo, en Gé 12:5; 13:12a; 16:3; 17:8), es una peculiaridad de un escritor que pertenece a la fuente “P”, por lo que los críticos que defienden la hipótesis documental sostienen que esos pasajes los escribió un autor vinculado a esa fuente. Pero la misma expresión aparece en los capítulos 42, 4447 y 50, capítulos que los mismos críticos atribuyen a las fuentes “J” y “E”. Por consiguiente, hay que reconocer que, aunque los críticos aducen que las aparentes incoherencias del texto solo se pueden entender tomando en cuenta su hipótesis, un estudio detenido de sus explicaciones demuestra que la hipótesis documental misma está plagada de incoherencias.

    Si las secciones que se atribuyen a cada una de las hipotéticas fuentes del texto se entresacasen parte por parte y oración por oración, y luego se recompusiesen, tendríamos un conjunto de narraciones ilógicas e incoherentes. Si aceptásemos que más tarde un compilador las tomó de sus supuestas fuentes y las entremezcló en un solo libro, nos veríamos obligados a creer que esas narraciones, de por sí incoherentes, fueron aceptadas como históricas y utilizadas en Israel durante siglos, antes de ser compiladas en un solo texto. ¿Pero qué escritor —en particular, qué historiador— pretendería siquiera hilvanar relatos tan inconexos? Y aun en el caso de que lo hiciese, ¿qué nación aceptaría el producto como la historia de su pueblo?

    El siguiente comentario del egiptólogo K. A. Kitchen pone de manifiesto la insensatez de quienes abogan a favor de la “hipótesis documental”. Dice: “En la crítica del Pentateuco se ha tenido por costumbre dividir el todo en documentos separados o ‘manos’. [...] Pero la costumbre de los críticos del Antiguo Testamento de atribuir estas características a ‘manos’ o documentos diferentes cae en el absurdo cuando se aplica a otros manuscritos orientales antiguos en los que se da un fenómeno muy similar”. Luego, K. A. Kitchen pone como ejemplo una biografía egipcia. Si se aplicara el mismo método de la hipótesis documental que han seguido los críticos de Génesis, podría atribuirse a ‘manos’ diferentes, si bien esto no sería posible, pues se ha podido probar que la biografía “fue ideada, compuesta, escrita y grabada en muy pocos meses, semanas o, tal vez, hasta en menos tiempo. Las diferencias de estilo no pueden deberse a la intervención de varias ‘manos’, pues las variaciones de estilo dependen del tema y de su tratamiento”. (The New Bible Dictionary, edición de J. Douglas, 1980, pág. 349.) La propia debilidad de la hipótesis de los críticos refuerza la idea de que fue un solo hombre, Moisés, quien escribió el bien trabado y coherente registro de Génesis por inspiración divina.

    Carácter histórico de Génesis. Génesis es la única fuente que el ser humano conoce que provee una historia lógica y coherente de los sucesos, remontándose hasta el mismo principio. Sin esta historia real del primer hombre y la primera mujer, solo quedarían las narraciones fantásticas o explicaciones alegóricas de los orígenes del hombre que se hallan en los relatos de la creación de las naciones paganas. Una comparación del libro de Génesis con los relatos paganos de la creación muestra claramente la superioridad del relato bíblico.

    Por ejemplo, el principal mito babilonio dice que el dios Marduk —el dios principal de Babilonia— mató a la diosa Tiamat, luego tomó su cadáver y “la partió, como a un marisco, en dos: La mitad erigió y techó por firmamento”. Así llegaron a existir la tierra y su firmamento. En cuanto a la creación de la vida humana, este mito declara que los dioses capturaron al dios Kingu y “le impusieron la condena y sajaron sus (vasos) de sangre. De su sangre formaron la humanidad”. (La Sabiduría del Antiguo Oriente, edición de J. B. Pritchard, 1966, págs. 40, 43.) Del mismo modo, los mitos egipcios de la creación registran las actividades de varios dioses, y no concuerdan en cuanto al dios de qué ciudad (Menfis o Tebas) concibió la creación. Un mito egipcio relata que Ra —el dios-sol— creó a la humanidad a partir de sus lágrimas. Los mitos griegos son comparables a los de los babilonios. Los registros chinos antiguos son ante todo calendarios y cálculos cronológicos, o tratan sobre asuntos de interés meramente local o temporal.

    Ninguna de esas fuentes antiguas contienen un registro histórico, genealógico y cronológico como el que se encuentra en el libro de Génesis. Los escritos de las naciones de la antigüedad por lo general reflejan incertidumbre y hasta confusión al intentar explicar quiénes fueron los padres fundadores de sus respectivos pueblos. La precisión y el detalle que se aprecia en la narración de la historia primitiva de Israel difiere notablemente de otros escritos. Lo cierto es que cuando se tiene en cuenta lo que Dios tenía previsto para su pueblo, no podía ser de otro modo. La Biblia explica que Dios gobernó directamente sobre la nación de Israel y que trató con sus antepasados, muy en particular, con Abrahán, Isaac y Jacob. Más tarde, Jehová utilizó a Moisés de un modo muy especial: por medio de él le dio a Israel la Ley que los constituía en nación. La historia de la nación israelita se halla en forma escrita no solo para el beneficio de ese pueblo, sino para el de todos aquellos que adquieran conocimiento de los caminos y tratos del Dios verdadero con el fin de servirle.

    Respondiendo a aquellos que rechazan muchas porciones del Génesis como fábulas o folclor, Wilhelm Möller dice: “No me parece admisible que en alguna raza las fábulas y los mitos con el transcurso del tiempo lleguen a tener cada vez más aceptación como hechos reales, a menos que ahora queramos aceptar como verdades históricas el Cantar de los Nibelungos o Caperucita Roja. Pero según los críticos, esto es lo que debe haber sucedido en Israel”. (The International Standard Bible Encyclopaedia, edición de J. Orr, 1960, vol. 2, pág. 1209.) Después continúa señalando que los profetas aceptaron el relato de la destrucción de Sodoma y Gomorra como verdadero (Isa 1:9; Am 4:11), y que tomaron a Abrahán, Isaac, Jacob y José como personas reales. (Isa 29:22; Miq 7:20.) A este respecto, Salo W. Baron menciona lo siguiente en su libro Historia social y religiosa del pueblo judío (vol. 1, págs. 48 y 49): “Es más probable que la vívida descripción de las virtudes y debilidades humanas de Abraham, Isaac, Jacob y José, que encontramos en el libro del Génesis, refleje auténticas individualidades históricas y no simples personificaciones de tribus hebreas posteriores. Pocos historiadores bíblicos se confesarían turbados por una afirmación tan extrema como la siguiente: ‘Ya no se puede discutir que detrás del Abraham bíblico se manifiesta una eminente personalidad histórica’”. No solo eso, sino que en muchos lugares de las Escrituras Griegas Cristianas se hace referencia a Abrahán, incluso el mismo Jesucristo lo menciona al argumentar sobre la resurrección en Mateo 22:32. Si Abrahán, Isaac y Jacob no hubiesen vivido realmente, Jesús, que era un maestro consumado, habría usado otra ilustración. (Mt 22:31-33.)

    Valor del libro.

    El libro de Génesis nos informa acerca de cómo llegó a existir el universo. Describe en términos realistas el milagro de la creación, sin que esto oscurezca el propósito principal del libro. En ello difiere de los relatos de la creación de pueblos paganos, que hacen del milagro creativo el tema central de la explicación, cayendo en el absurdo y en obvias mentiras a fin de realzarlo. En Génesis se explican los diversos aspectos de la creación y el propósito de Dios al crear al hombre, así como la relación del hombre con Dios y con la creación animal. Explica el porqué de la muerte y de los problemas posteriores que experimentaría el género humano, así como la esperanza de liberación. Muestra que la humanidad desciende de un hombre, Adán, quien por su pecado sacrificó el derecho a la vida para su posteridad, y, en consecuencia, nos permite entender cómo el rescate sacrificatorio de un solo hombre, Jesucristo, podía tener valor expiatorio por los pecados de toda la humanidad. Además, nos muestra cómo la simbólica serpiente, Satanás el Diablo, puso en tela de juicio la legitimidad de la soberanía de Dios. También garantiza que Satanás será destruido y la humanidad liberada de su opresión. Ya en el período postdiluviano, explica el origen de Babilonia y, por ende, de la religión falsa, una explicación que contribuye al esclarecimiento de la identidad de Babilonia la Grande, mencionada en el libro de Revelación. (Véase BABILONIA LA GRANDE.)

    espíritu y verdad. (Jn 4:24.) El relato de Génesis expone la verdad en cuanto a los orígenes del hombre y los tratos de Dios con él. Puesto que todo lo que está registrado en Génesis es cierto y no mítico, es posible conocer la verdad acerca de la historia del hombre. Podemos ver que hasta el tiempo del Diluvio los hombres conocían la verdad del relato bíblico acerca de Edén, puesto que el jardín estaba allí, con la espada llameante en su puerta. (Gé 3:24.) Pero aquellos que deseaban seguir sus propios deseos pasaban por alto los hechos que estaban delante de ellos. Noé, en cambio, sirvió a Dios de acuerdo con el propósito original del Creador, según aprendió de la historia verdadera. Después del Diluvio, los patriarcas de la línea de Sem se apegaron al verdadero modo de vivir, a pesar de que Nemrod dirigió una rebelión contra Dios en la Torre de Babel. Cuando llegó el tiempo fijado por Dios para organizar a Israel como nación y darles la Ley, no les llegó como algo completamente desconocido o como si se tratase de un cambio drástico en su manera de vivir. No, pues en la sociedad patriarcal habían hecho muchas de las cosas registradas en la Ley. Tal como declara la Cyclopædia de M’Clintock y Strong (1881, vol. 3, pág. 782) bajo “Génesis”, “esta teocracia no pudo haber entrado en la historia sin acontecimientos preparatorios. Los hechos que llevaron a la introducción de la teocracia están contenidos en los relatos de Génesis”.

    Esto, a su vez, preparó el camino para el Mesías y la introducción del cristianismo. Cuando llegó Jesucristo, aquellos que habían estado viviendo de acuerdo con la Ley hasta el grado que les era posible pudieron identificarlo rápidamente. No apareció de improviso ni se anunció como un gran salvador y líder sin antecedentes o credenciales históricos. Los antecedentes provistos desde Génesis en adelante permitieron a las personas de buen corazón reconocerle y seguirle. Por lo tanto, pudo crearse una organización estable de cristianos de origen judío a modo de núcleo preparado para llevar a las naciones un mensaje evangélico convincente. Los miembros de estas naciones se habían desviado de la verdad por causa de sus antepasados. Estaban “alejados del estado de Israel y extraños a los pactos de la promesa, y no tenían esperanza, y estaban sin Dios en el mundo”. (Ef 2:12.) Por lo tanto, tuvieron que aprender los principios de Dios desde el comienzo antes de que pudiesen llegar a ser cristianos.

    De esta forma, Génesis proporciona una base valiosa para entender todos los otros libros de la Biblia y resulta indispensable para el cristianismo. Expone el tema de la Biblia: la vindicación de la soberanía de Jehová y el cumplimiento definitivo de su propósito para la Tierra por medio de su Reino bajo la prometida Descendencia. Además de la primera y básica profecía de Génesis 3:15, contiene numerosas profecías, gran parte de las cuales ya se han cumplido.

     
     
    PUNTOS SOBRESALIENTES DE GÉNESIS