Sicilia, gracias a su posición geográfica, siempre en el centro de interéses militares y comerciales, fué, a lo largo de los siglos, campo de experimentaciónes estilísticas de pueblos de diversas culturas y, por lo tanto, importante vehículo cultural internacional.

La larga dominación, antes aragonesa-catalana y después española ha sido fundamental para la formación de los más grandes arquitectos sicilianos: Matteo Carnalivari y más tardes Ernesto Basile, entre otros. 

Pero además es verdad que durante esta larga koinè Sicilia también ha dado y no solo recibido.

Un ejemplo es la obra del teatino Guarino Guarini realizada en Messina entre 1660, año de su llegada en Messina, y 1662, año en el que acababa la fachada de la Iglesia de la Annunziata de los Teatinos.

Ya al final del siglo XV, después de un largo enamoramiento por las formas estilísticas del levante español, Sicilia reinició las relaciones culturales con Italia.

Desde 1463 Domenico Gagini trabajó en Sicilia. Con el una compañia de marmolistas lombardos y toscanos abrían sus tiendas en Palermo.

Serán, por lo tanto, dos las tendencias estilísticas que permanecerán durante todo el siglo XVI y la primera midad del XVII. Por una parte picapedreros y grabadores seguían trabajando a la manera española, muchas veces con decoraciones isabellinas o platerescas, por otra es el renacimiento italiano y después el barroco que, antes tímidamente y después de manera más segura dictará las normas de la arquitecura siciliana.

Más tarde, especialmente en el levante de Sicilia, serà también el gusto escenográfico dictado por la magnificiencia española la inspiración de escultores y arquitectos sicilianos, algunas veces con soluciones churriguerescas.

Entre los arquitectos barrocos formados en Italia que trabajaron en Sicilia, Guarino Guarini, es sin duda la figura mas importante. Su obra inspiró también al messines Filippo Juvarra que trabajará más tarde en Madrid.

Es decididamente de inspiracion borrominiana, por lo tanto romana, la fachada concavo-convexa utilizada por Guarini en la Iglesia de la Annunziata en Messina, y después imitada en la iglesia de San Domenico en Noto y en todo levante de Sicilia. Es decididamente inovadora la estructura piramidal y espigadísima de la fachada messinesa, en antítesis con la compostura de las Iglesias romanas, más en linea con el barroco español más tardio. Pero es aún más inovadora la posición de la fachada respecto al eje principal de la iglesia.

Guarini fue el encargado de construir la fachada de una iglesia ya existente y, por un problema de alineación con la calle, decidió realizarla en obliquo respecto al eje principal de la iglesia.

18 años después, el grand genio matemático, filosofo y arquitecto español Juan Caramuel, para ser sinceros despreciado por el mísmo Guarini porque acusado de resolver en manera rapida y banal los problemas oblicuos, adopta una solución similar para la catedral de Vigevano, cerca de Milán. Los numerosos amigos sicilianos de Caramuel probarían su posible presencia en la isla. Tambien Caramuel podria haber visto los dibujos de Guarini conocidos en toda Italia desde 1668.

Más tarde, Conrad Rudolf resolverá de manera definitiva el problema del enlazamiento entre la catedral de Valencia, el Miguelete y la Antigua Aula Capitula, usando elementos como los soportes diagonales que marcan los puntos de inversión de la superficie curvilínea de la fachada, típicos de la arquitectura de Guarini y usados tambien en la iglesia messinesa.

El mísmo Conrad Rudolf, en la memoria del proyecto dijo haber visto en Italia una similar disposición. ¿Se referia a la iglesia siciliana?

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La chiesa dell'Annunziata dei
Teatini a Messina, distrutta
dal terremoto del 1908

 

 

 

L'Avana, la cattedrale (1777)

 

 

 

Facciata di San Domenico
a Noto

 

 

 

Facciata barocca della
cattedrale di Valencia

 

 

 

Pianta della cattedrale di Valencia

 

 

 

Pianta dell'Annunziata dei Teatini

 

 

 

Cattedrale di Vigevano

 

 

 

 

Chiesa madre di Buscemi (Sicilia)